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Trabajadores de IOSFA tomaron la sede en protesta por el quiebre de la obra social
ATE ocupó la sede del IOSFA tras denunciar por 600 despidos y el traspaso de 13 hoteles, en medio de una deuda millonaria. La obra social militar está en su peor momento histórico.
POR REDACCIÓN
Un nuevo y grave frente de conflicto irrumpió en la crisis de la obra social de las Fuerzas Armadas. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ocupó la sede central de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) en la Ciudad de Buenos Aires en rechazo a un plan de reorganización.
El gremio advirtió que la medida pone en riesgo alrededor de 600 puestos de trabajo y compromete la continuidad de 13 hoteles y dos centros recreativos. Los manifestantes ingresaron hasta el cuarto piso, donde funcionan las oficinas de las autoridades, mientras una delegación sindical mantuvo un encuentro con el directorio para presentar el reclamo.
El trasfondo de la protesta radica en la decisión del Ministerio de Defensa, conducido por el teniente general Carlos Presti, de desvincular las actividades turísticas y recreativas del organigrama de la obra social para enfocar la gestión exclusivamente en la cobertura sanitaria. La nueva entidad busca desligarse de establecimientos situados en destinos como Mar del Plata, Córdoba y Bariloche, los cuales volverán a la órbita de las tres fuerzas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea).
Las autoridades justifican la medida señalando que el área turística genera un déficit cercano a los $2.000 millones anuales que no deben restar recursos a las prestaciones médicas.
Desde el sindicato, la preocupación se intensificó debido a que numerosos contratos vencen el próximo 30 de septiembre, fecha límite prevista para completar el traspaso administrativo.
Solo en Mar del Plata, ATE contabilizó 147 empleados (87 contratados y el resto de planta permanente). El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, alertó que se profundizarán las medidas y no descartó la ocupación de todas las dependencias si no hay respuestas: "Hasta ahora, los trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas han sido absolutamente razonables.
Las medidas y los reclamos fueron progresivos, pero a partir de ahora las vamos a empezar a profundizar y no descartamos ocupar todas las dependencias del organismo".
Aguiar responsabilizó además a la gestión nacional por el deterioro de las cuentas: "Están reventando a una de las mejores y más grandes obras sociales del país. La agarraron con superávit y hoy la conducen directo a la quiebra", asegurando que al inicio del mandato la entidad registraba un superávit de $25.000 millones.
En contraposición, la conducción de OSFA —encabezada por el general de brigada Pablo Plaza— desmintió que existan despidos definidos y atribuyó la decisión final respecto al personal a las decisiones que tome cada fuerza armada tras la recepción de los inmuebles a partir del 1 de octubre.
Mientras la administración oficial reconoce una deuda heredada superior a los $200.000 millones de la gestión residual del IOSFA, el gremio eleva la cifra del pasivo por encima de los $500.000 millones. Esta crisis financiera generó el corte de servicios médicos en varias provincias, afectando a más de 330.000 afiliados militares tras la separación dispuesta por el DNU 88/2026, que escindió a las Fuerzas Armadas de las fuerzas federales de seguridad.
El escenario de reestructuración provocó en las últimas horas la salida del coronel mayor retirado Ariel Guzmán, responsable de la liquidación del antiguo IOSFA, luego de que el ministro Presti le manifestara su disconformidad con la lentitud de los trámites administrativos para sanear el organismo.
Asimismo, el plan de ajuste oficial puso bajo revisión las 33 farmacias propias de la entidad por registrar resultados deficitarios, un punto sobre el cual ATE teme un eventual cierre y reemplazo por prestadores privados, extendiendo las medidas de fuerza en asambleas permanentes.