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Trabajo social en diálisis: acompañar al paciente es cuidar y orientar
Rocío Ramírez y Daniela Icasati explican cómo el trabajo social acompaña al paciente renal y su familia durante la diálisis.
Por Brenda Uñate Hace 0 horas
En una sala de diálisis, el tratamiento no termina en la máquina. Detrás de cada paciente hay una familia, una casa, un trabajo, ingresos y una rutina que puede cambiar de un día para otro. En el Hospital Marcial Quiroga, Rocío Ramírez y Daniela Icasati, trabajadoras sociales del servicio de nefrología y diálisis, acompañan ese proceso y ayudan a sostener el tratamiento frente a nuevas dificultades.
“Realizamos una intervención de manera directa con los pacientes y también con sus familiares”, explicaron.
Su tarea incluye acompañar la resolución de problemas y funcionar como nexo entre el equipo interdisciplinario, el paciente y su entorno. El objetivo es facilitar la adaptación a un tratamiento que modifica tiempos, hábitos y responsabilidades.
Una mirada que va más allá del diagnóstico
Para las trabajadoras sociales, conocer la realidad de cada persona es parte del abordaje. Evalúan la red familiar y social, las condiciones de vivienda, el acceso a los servicios, la cobertura social y la situación económica. También observan la condición laboral, especialmente porque el ingreso a diálisis puede interrumpir el trabajo y afectar los ingresos de un hogar.
“Esta enfermedad impacta en todos los ámbitos de la vida de una persona”, señalaron.
La adaptación puede implicar licencias, riesgo de perder un empleo informal, cambios en la alimentación y traslados al hospital. La familia también atraviesa una transformación: los roles pueden reconfigurarse cuando quien era sostén económico o cuidador pasa a necesitar asistencia.
En ese escenario, el acompañamiento familiar resulta fundamental. Sin embargo, las profesionales remarcaron una diferencia clave:
“Tener familia o tener red familiar no significa tener una red de apoyo eficiente”.
Puede existir un entorno cercano que no tenga la voluntad o las herramientas necesarias para acompañar el proceso. Por eso, la intervención también busca orientar, hacer socioeducación y, cuando hace falta, construir nuevas redes de sostén.
Acompañar para sostener el tratamiento
El trabajo se realiza de manera interdisciplinaria junto con nefrología y enfermería, con la posibilidad de realizar interconsultas con psicología. Cada integrante aporta su mirada y las intervenciones se adaptan a la realidad particular de cada paciente. También pueden aparecer situaciones que complejizan el abordaje, como violencia, adicciones, discapacidad sin atender o fragilidad de un adulto mayor.
“Las intervenciones están con el objetivo último de hacerle más amigable el tratamiento para que puedan sostenerlo y tener mejor calidad de vida”, expresaron.
Para ello, realizan una escucha activa, coordinan con distintos organismos y gestionan los recursos que cada situación requiere.
Cuidar también significa mirar aquello que rodea a la enfermedad. El acompañamiento social no reemplaza el tratamiento médico: lo complementa al contemplar las condiciones concretas en las que una persona debe atravesar la diálisis. En ese camino, escuchar, orientar y ayudar a reorganizar la vida cotidiana también forma parte del cuidado integral.
Dato
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