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Un baleado y bombas, familias en guerra de hace 10 años por una gorra
El enfrentamiento entre dos familias comenzó hace unos diez años por el robo de una gorra entre menores y fue escalando hasta llegar a los hechos de violencia actuales.
POR REDACCIÓN
Detrás de los recientes ataques armados, las condenas judiciales y las causas que todavía continúan en investigación existe una historia que comenzó de la manera menos pensada. Según surge de la investigación y de distintas fuentes vinculadas al expediente, la rivalidad entre las familias Rodríguez Márquez y Páez se originó hace aproximadamente una década por el robo de una gorra entre dos menores.
Lo que parecía un conflicto propio de la infancia nunca logró resolverse. Con el paso de los años, el enfrentamiento fue creciendo y dejó de involucrar únicamente a los chicos para extenderse a ambos grupos familiares. A partir de entonces comenzaron a registrarse distintos episodios de violencia, amenazas, agresiones y denuncias que terminaron reiteradamente en la Justicia.
Con el correr del tiempo, la disputa se fue profundizando hasta transformarse en una enemistad que marcó la relación entre ambas familias. Cada nuevo incidente alimentó el conflicto y generó nuevos expedientes judiciales, sin que el enfrentamiento encontrara un punto final.
El episodio más grave se registró este mes, cuando un remisero de apellido Rodríguez Marcoleta fue baleado durante una persecución y, horas más tarde, la vivienda de la familia Páez fue atacada con disparos y bombas molotov. Por el primer hecho ya fueron condenados un padre y su hijo mediante un juicio abreviado, mientras que el segundo permanece bajo investigación y todavía no registra personas detenidas.
Para los investigadores, estos hechos representan el punto más crítico de una disputa que se fue agravando durante diez años y que tuvo un origen tan insólito como preocupante: el presunto robo de una gorra entre dos niños. Lo que comenzó como una pelea infantil terminó convirtiéndose en un conflicto familiar que hoy acumula causas penales, personas heridas y una investigación que aún sigue sumando capítulos.