Economía > Proyección negativa
Un estudio de consultoría señaló que la recesión económica será más profunda de lo previsto
El indicador de la Universidad de San Andrés adelanta que en el tercer trimestre el PIB cayó 2,66%, triplicando estimaciones.
POR REDACCIÓN
La recesión en la que se encuentra sumergida la economía argentina se perfila para ser más profunda de lo estimado inicialmente, según advierte un informe elaborado por la Universidad de San Andrés (UdeSA).
De acuerdo con las proyecciones de su Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios, la caída de la actividad en el tercer trimestre del año podría alcanzar el 2,66%, un nivel que triplica las proyecciones manejadas por otras consultoras privadas y por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.
El deterioro anticipado por la casa de estudios surge a partir de su nowcast —un indicador que combina 29 variables de alta frecuencia—, el cual acumuló cinco semanas consecutivas de caída en picada tras haber registrado una baja previa del 2,07%.
Si bien se observaron mejoras parciales y tenues en sectores específicos como los despachos de cemento al mercado interno y los aportes al sistema de seguridad social, estos no lograron compensar el estancamiento del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, que tras la fuerte baja de julio apenas repuntó un 0,1%.
Consenso analítico y factores del freno económico
El consenso entre los analistas económicos señala que la recesión es un hecho consolidado que podría extenderse durante los próximos meses. Entre los principales motivos de esta profundización se destacan la sostenida retracción de la demanda impulsada por la pérdida de poder adquisitivo de la población, el incremento del desempleo, la precarización laboral y la contracción de la inversión pública y privada.
Asimismo, los especialistas subrayan que los sectores dinámicos del actual modelo económico —como la minería, el petróleo, el gas, la agricultura y el sector financiero— no poseen la potencia suficiente para traccionar y compensar el derrumbe generalizado del resto de la economía.
En sintonía con este diagnóstico, la consultora OJF, dirigida por el ex viceministro Orlando Ferreres, reportó un retroceso del 1,2% para el tercer trimestre en su Índice General de Actividad, acumulando una caída del 0,3% entre enero y septiembre de 2026 frente al mismo período del año anterior.
Desde la consultora advirtieron que «la marcha de la actividad se mantuvo prácticamente sin cambios durante septiembre» y estimaron que «el deterioro de las perspectivas nos hace considerar que la recuperación de la actividad puede demorarse y ralentizarse».
El debate oficial frente al malhumor social
Por su parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central había pronosticado una retracción del PIB del 1% para el período julio-septiembre, situando la proyección de crecimiento para el total de 2026 en un 1,5% gracias al arrastre estadístico. Las estadísticas oficiales definitivas sobre el tercer trimestre serán publicadas recién a mediados de diciembre por el Indec.
Ante este escenario, la administración nacional transita una tensión económica y política: pondera los efectos de la menor actividad como herramienta para contener la presión sobre los precios y combatir la inflación, mientras lidia con el creciente malhumor social provocado por el ajuste prolongado, un factor que genera interrogantes de cara a los próximos procesos electorales.