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Una alumna sufrió quemaduras graves en un experimento escolar y deberán indemnizarla
La adolescente tenía 17 años cuando sufrió quemaduras durante una práctica de laboratorio en Córdoba. El fallo señaló graves falencias en las medidas de seguridad y en la supervisión docente.
POR REDACCIÓN
Una práctica escolar de química que debía formar parte de una clase terminó en un grave accidente y en una condena judicial contra un colegio privado de Córdoba. La estudiante, que tenía 17 años al momento del hecho, sufrió quemaduras de extrema gravedad durante un experimento conocido como “la serpiente del faraón”, que involucraba la manipulación de sustancias inflamables.
El episodio ocurrió en septiembre de 2022. Durante la actividad, una compañera agregó alcohol a una mezcla y se produjo una deflagración que alcanzó directamente a la adolescente. Las lesiones requirieron una internación prolongada en terapia intensiva y un complejo proceso de recuperación.
Según informó ElDoce, la joven permaneció 78 días internada y pasó 33 veces por el quirófano para recibir curaciones y someterse a distintas intervenciones, entre ellas limpiezas, ablaciones y autoinjertos de piel. Como consecuencia de las lesiones, quedó con una incapacidad psicofísica permanente y definitiva. El comunicado oficial del Poder Judicial de Córdoba, por su parte, consignó 70 días de internación.
Por qué condenaron a la institución
El Juzgado en lo Civil y Comercial de 51.ª Nominación de la ciudad de Córdoba, a cargo del juez Gustavo A. Massano, condenó al establecimiento educativo a indemnizar a la estudiante por los daños sufridos.
Durante el proceso, la institución intentó desligarse de responsabilidad y argumentó que el accidente había sido provocado por la conducta imprudente de otra alumna. La compañía aseguradora también sostuvo que se trató de un hecho imprevisible o inevitable.
Sin embargo, el magistrado rechazó ambas defensas. Consideró que los estudiantes no son terceros ajenos al colegio y que la institución tiene la obligación de proteger su integridad mientras se encuentran bajo su cuidado.
El fallo encuadró la relación entre el establecimiento y sus alumnos dentro de las obligaciones vinculadas a la prestación del servicio educativo, además de aplicar el régimen de responsabilidad previsto en el artículo 1767 del Código Civil y Comercial de la Nación.
Las fallas de seguridad que detectó la Justicia
Uno de los puntos centrales de la sentencia fue la falta de medidas adecuadas para prevenir un accidente durante una actividad que involucraba fuego y alcohol.
Las pericias técnicas y las pruebas reunidas en la causa determinaron que el laboratorio no contaba con los elementos básicos de protección personal ni con las condiciones de seguridad necesarias. También se señaló que no se había aplicado correctamente el manual de seguridad de la propia institución.
El juez cuestionó, además, la supervisión durante el experimento. Una sola docente estaba a cargo de varios grupos que realizaban la práctica de manera simultánea, sin ayudantes de laboratorio ni una secuencia estricta de trabajo. Tampoco se había comprobado previamente la idoneidad de los recipientes con alcohol que llevaron los estudiantes.
Para el magistrado, los riesgos asociados a la manipulación de materiales inflamables y la posibilidad de que un adolescente actuara de manera imprudente eran situaciones que el colegio debía prever.
La resolución concluyó que el establecimiento incumplió su deber de seguridad y que ese incumplimiento justificaba la obligación de indemnizar a la joven por las consecuencias del accidente.