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Vitamina D: cuáles son los niveles normales en sangre según la edad
La vitamina D es fundamental para los huesos y los músculos. Especialistas explican cuáles son los valores adecuados, cómo obtenerla y cuándo consultar.
POR REDACCIÓN
La vitamina D cumple un papel fundamental en el funcionamiento del organismo, especialmente en la salud de los huesos, los músculos y el sistema inmunitario. Aunque el cuerpo puede producirla mediante la exposición al sol, factores como la edad, la alimentación y determinadas enfermedades pueden modificar sus niveles. Por eso, especialistas explicaron cuáles son los valores recomendados en sangre, qué cantidad se necesita consumir diariamente y cuándo es necesario realizar un control médico.
Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, la vitamina D favorece la absorción de calcio y fósforo, dos minerales esenciales para mantener la estructura ósea. Además, interviene en diferentes procesos celulares y contribuye al funcionamiento muscular.
Sin embargo, no todas las personas necesitan las mismas cantidades. Las recomendaciones cambian de acuerdo con la edad, mientras que la interpretación de los análisis depende de cada situación clínica.
Cuáles son los niveles normales de vitamina D en sangre
Para conocer la cantidad de vitamina D disponible en el organismo se utiliza un análisis que mide la concentración de 25-hidroxivitamina D. Los resultados se expresan habitualmente en nanogramos por mililitro (ng/mL).
De acuerdo con los parámetros de referencia utilizados por los NIH, los valores inferiores a 12 ng/mL indican deficiencia, mientras que aquellos ubicados entre 12 y 20 ng/mL pueden considerarse insuficientes para la salud ósea.
En cambio, una concentración de 20 ng/mL o superior resulta adecuada para la mayoría de las personas. Los valores por encima de 50 ng/mL pueden asociarse con efectos perjudiciales para la salud.
No obstante, los especialistas advierten que no existe un nivel óptimo universal. La Sociedad de Endocrinología de Estados Unidos actualizó sus recomendaciones en 2024 y dejó de establecer un único valor que determine la suficiencia de vitamina D en toda la población.
Cuánta vitamina D necesita el cuerpo según la edad
Las recomendaciones internacionales establecen diferentes cantidades de consumo diario según la etapa de la vida.
Durante el primer año, los bebés necesitan alrededor de 400 unidades internacionales (UI) por día. Entre el primer año y los 18 años, la recomendación aumenta a 600 UI diarias.
Para los adultos de entre 19 y 70 años también se aconseja una ingesta de 600 UI, mientras que las personas de 71 años o más necesitan aproximadamente 800 UI por día.
En el caso de las embarazadas y las mujeres durante la lactancia, la cantidad recomendada es de 600 UI diarias.
Estas cifras representan referencias generales de ingesta total y no significan que todas las personas deban consumir suplementos. La necesidad de recibir una dosis adicional debe ser evaluada por un profesional de la salud.
Qué síntomas pueden indicar falta de vitamina D
Uno de los principales inconvenientes de la deficiencia de vitamina D es que puede desarrollarse sin manifestaciones evidentes durante períodos prolongados.
Cuando aparecen síntomas, pueden incluir cansancio persistente, debilidad muscular, dolor en los huesos y dificultades para realizar determinadas actividades físicas.
En los niños, una deficiencia grave puede provocar raquitismo, una enfermedad que afecta el desarrollo y la fortaleza de los huesos. En los adultos, los niveles muy bajos pueden favorecer la aparición de osteomalacia, una alteración que produce dolor óseo y debilidad muscular.
Sin embargo, estos síntomas también pueden estar relacionados con otras enfermedades. Por ese motivo, los especialistas recomiendan evitar los diagnósticos personales y consultar cuando las molestias persisten.
Cómo obtener vitamina D de manera natural
El organismo puede producir vitamina D cuando la piel recibe radiación solar. Sin embargo, la cantidad generada depende de distintos factores, como la estación del año, la ubicación geográfica, la pigmentación de la piel y la edad.
La alimentación también representa una fuente importante. Entre los productos que contienen vitamina D se encuentran los pescados grasos, como el salmón y la caballa, las yemas de huevo y determinados alimentos fortificados, como algunos lácteos y cereales.
La exposición al sol no debe realizarse de manera excesiva ni sin protección, debido a los riesgos que representa la radiación ultravioleta para la piel.
Por otra parte, la suplementación debe indicarse según las necesidades individuales, ya que consumir cantidades elevadas de vitamina D puede provocar efectos adversos.
Cuándo es necesario hacerse un análisis
Las recomendaciones médicas actuales no consideran necesario medir los niveles de vitamina D de manera rutinaria en todas las personas sanas.
Los estudios suelen reservarse para pacientes con determinados factores de riesgo, como enfermedades que dificultan la absorción intestinal, problemas renales o hepáticos y tratamientos prolongados con ciertos medicamentos.
También pueden indicarse cuando existen manifestaciones clínicas que hacen sospechar una deficiencia.
Los especialistas remarcan que mantener niveles adecuados de vitamina D es importante para la salud, pero que tanto los análisis como los suplementos deben responder a una evaluación médica individual y no a la automedicación.