Provinciales > Memoria
50 años de lucha estudiantil: los derechos conquistados y pendientes
Referentes estudiantiles de la UNSJ repasaron conquistas históricas y los derechos que todavía son perseguidos
POR REDACCIÓN
A 50 años de la Noche de los Lápices, el Día de los Derechos Estudiantiles vuelve a poner en primer plano una discusión que atraviesa generaciones: qué significa hoy defender el derecho a estudiar, participar y ser escuchado dentro de la universidad pública.
La memoria de aquellos jóvenes funciona como punto de partida para observar el presente. En la UNSJ, la lucha estudiantil no sólo supone defender las conquistas alcanzadas durante décadas, sino también exigir que los derechos se cumplan en la práctica, ampliar aquellos que todavía resultan insuficientes y avanzar hacia una universidad con mayor igualdad, inclusión y diversidad.
Financiar para garantizar el acceso
Para Martín Villafañe, consejero superior de la Faculad de Ciencias Sociales, uno de los desafíos está en impedir que el acceso a la educación universitaria quede reducido a unicamente poder ir a la Universidad. Su planteo vincula ese derecho con los recursos necesarios para sostener salarios, investigación, trabajos de campo y el desarrollo de la ciencia dentro de la universidad pública.
“Creo que el mismo derecho a acceder a la educación está en riesgo cuando no se financia lo que corresponde. No solamente hablamos de salario docente y no docente, sino de proyectos de investigación, proyectos de campo y de todo lo que tiene que crecer la ciencia a través de la educación pública”, dijo a DIARIO HUARPE.
Las marchas, manifestaciones y huelgas aparecen, desde esa mirada estudiantil, como herramientas para defender esos derechos. Emannuel Perez, consejero estudiantil de Exactas, las definió como "una forma de organizarse, ser escuchados pacíficamente y acompañar también los reclamos de otros sectores universitarios."
Voz, voto y permanencia
La representación estudiantil dejó conquistas que hoy forman parte de la vida universitaria: elegir centros de estudiantes, integrar los consejos directivos y el Consejo Superior y participar de las decisiones con voz y voto. A ellas se suma el comedor universitario, resultado también de años de organización y reclamo.
“El derecho a elegir un centro de estudiantes, a nuestros representantes, ser parte de los consejos directivos y representar a los estudiantes en el Consejo Superior, con voz y voto, es una lucha que se viene dando hace muchos años. El comedor universitario también es un logro de muchos militantes anteriores a nosotros”, declaró este medio Yohana Rey, consejera superior de Arquitectura.
Igualdad, diversidad y el derecho a ser escuchado
La lucha estudiantil, sin embargo, no termina en conservar los derechos alcanzados. También debe continuar allí donde la igualdad y la diversidad todavía encuentran dificultades para trasladarse de las normas a la experiencia cotidiana de quienes transitan la universidad.
Villafañe planteó la necesidad de profundizar la protección de estudiantes que atraviesan situaciones de discriminación, violencia o marginación. La defensa de derechos, desde esa perspectiva, también supone ampliar las condiciones para que esas diferencias no se conviertan en obstáculos dentro de la vida académica.
Por su parte, Pérez apuntó en la misma dirección al considerar que todavía existen cuestiones vinculadas con la inclusión que permanecen más en la teoría que en la práctica.
“Hay intenciones en trabajarlas, pero quedan un poco en la teoría. En la práctica no se nota en absoluto”, comentó Pérez.
Por eso para él, continuar la lucha estudiantil también significa visibilizar desigualdades y generar espacios donde los reclamos puedan expresarse. Para Perez, escuchar resulta fundamental porque una dificultad que inicialmente parece individual puede terminar revelando un problema colectivo que necesita una respuesta.
El boleto gratuito, de reclamo a conquista
El boleto estudiantil es una de las conquistas alcanzadas tras décadas de lucha. Sin embargo, para los representantes estudiantiles, garantizarlo no alcanza si no contempla otras actividades que también forman parte de la vida universitaria.
“El boleto no solamente representa venir a cursar, sino ese plus de la vida estudiantil. Hay algo más allá del cursado o de las tareas de investigación”, afirmó Villafañe.
En esa misma línea, Rey señaló que prácticas, visitas académicas y traslados a otros espacios también forman parte de la formación y requieren ser contemplados.
Cinco décadas después, la Noche de los Lápices funciona como preámbulo de una historia que continúa. Voz, voto, comedor, boleto, acceso, permanencia, igualdad y escucha son derechos de generaciones de estudiantes que se organizaron para conquistarlos y con otras que hoy buscan sostenerlos y ampliarlos.