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Bodega sanjuanina cuestiona las medallas y no irá más a concursos de vinos
La bodega sanjuanina Familia Azcona anunció que dejará de participar en concursos y ferias. Su apuesta es concentrarse en vinotecas, restaurantes seleccionados y degustaciones pequeñas, con el consumidor como principal referencia para valorar sus vinos premium.
POR REDACCIÓN
Un representante de la vitivinicultura sanjuanina suma una decisión que invita a repensar cómo se promocionan y valoran los vinos. Bodega Familia Azcona, ubicada en el Valle de Pedernal, anunció que dejará de participar en ferias y concursos. En adelante, concentrará sus esfuerzos en espacios más reducidos y en el contacto directo con quienes eligen sus etiquetas.
La decisión fue comunicada mediante una declaración de principios difundida por la firma. Su propietario, el enólogo Martín Azcona, cuestionó el peso de las medallas y las calificaciones otorgadas por jurados especializados. En su lugar, propuso dar mayor importancia a la experiencia de los consumidores.
La postura marca un cambio en la estrategia comercial de la bodega y probablemente otras marcas sanjuaninas sigan su huella. En vez de buscar reconocimientos en certámenes y grandes exposiciones, apostar por una relación más cercana con el público y por una forma de disfrutar el vino que requiere tiempo y atención.
Por qué Familia Azcona rechaza los puntajes y las medallas
Para la bodega, la calidad de un vino no debería quedar definida exclusivamente por una puntuación o por un premio obtenido en un concurso. La valoración también depende de la experiencia de quien lo consume y del contexto en el que se comparte la botella.
Azcona puso el foco en el trabajo que existe detrás de cada etiqueta. La producción comienza en el viñedo, con tareas como la poda, y continúa durante las distintas etapas de elaboración hasta llegar al embotellado. Cada proceso requiere conocimiento, dedicación y precisión.
Desde esa perspectiva, los reconocimientos no representan el único parámetro para evaluar el resultado. La empresa sostiene que el consumidor tiene un papel central y que la elección de abrir una botella y compartirla constituye una forma de valoración que trasciende las calificaciones de los especialistas.
La propuesta también recupera una dimensión cultural del vino. La bodega defiende el tiempo dedicado a la degustación, la elección de una copa adecuada y la posibilidad de disfrutar cada etiqueta sin las condiciones propias de una feria multitudinaria.
Cómo cambiará la estrategia comercial sanjuanina
A partir de esta decisión, Azcona buscará fortalecer su presencia en vinotecas y restaurantes seleccionados. También organizará degustaciones de grupos reducidos, con agenda previa, para acercar sus vinos a consumidores interesados en conocerlos con mayor profundidad.
La firma tiene su finca y su elaboración en el Valle de Pedernal, en el sudoeste de San Juan. Se trata de una zona vitivinícola reconocida por sus condiciones particulares de suelo y por el desarrollo de proyectos orientados a vinos de alta gama.
Su producción incluye malbec, chardonnay y pinot noir. La bodega trabaja con volúmenes acotados y también tiene presencia en mercados internacionales, entre ellos Perú, donde sus vinos llegan a restaurantes.
La apuesta consiste en modificar los espacios y las formas de encuentro con el público. En lugar de competir por medallas, la empresa buscará que sus productos sean conocidos y elegidos en ámbitos donde la degustación tenga un papel central.
La decisión de Familia Azcona abre una discusión sobre el lugar que ocupan los concursos en la industria vitivinícola. Mientras estos certámenes funcionan como herramientas de promoción para muchas bodegas, la firma sanjuanina eligió otro camino: priorizar el vínculo con el consumidor y defender una experiencia del vino que, según su planteo, necesita menos exhibición y más tiempo.
Como en los grandes vinos, el tiempo y los consumidores tendrán la última palabra.