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Carne en el freezer: cuánto tiempo se puede guardar según cada corte
Guardar carne en el freezer ayuda a organizar las comidas y evitar desperdicios, pero cada corte tiene un tiempo recomendado para conservar su calidad.
POR REDACCIÓN
Guardar carne en el freezer es una práctica habitual en los hogares, ya sea para aprovechar ofertas, organizar las comidas de la semana o evitar que los alimentos se desperdicien. Sin embargo, no todos los cortes se conservan durante el mismo tiempo y conocer los plazos recomendados permite mantener mejor su textura, sabor y jugosidad.
Según una guía publicada por MDZ, las piezas enteras de carne vacuna pueden conservar su calidad entre seis y 12 meses, mientras que la carne picada, las hamburguesas y las salchichas frescas requieren un consumo más rápido.
La temperatura también es fundamental. Para conservar correctamente los alimentos congelados, el freezer debe mantenerse a -18 °C o menos. Los plazos recomendados se refieren principalmente a la calidad: si la carne permanece congelada de manera continua a esa temperatura, puede seguir siendo segura durante más tiempo, aunque sus características se deterioren.
Cuánto tiempo se puede guardar cada tipo de carne
Los tiempos orientativos para conservar la calidad de la carne cruda en el freezer son los siguientes:
Carne vacuna en piezas enteras: entre 6 y 12 meses.
Bifes y cortes para asar: entre 4 y 12 meses.
Carne picada y hamburguesas: entre 3 y 4 meses.
Salchichas frescas crudas: entre 1 y 2 meses.
Carne de cerdo: entre 4 y 6 meses, según el corte y su contenido graso.
Cordero: entre 6 y 9 meses, según la pieza.
Pollo o pavo entero: hasta 12 meses.
Pollo o pavo trozado: hasta 9 meses.
Estos períodos son referencias para preservar las características del alimento. Las recomendaciones pueden variar según el corte, la preparación y las indicaciones del fabricante.
Por qué algunos cortes duran menos
La diferencia está relacionada con la superficie expuesta al aire, la cantidad de grasa y el grado de procesamiento.
La carne picada, por ejemplo, tiene una mayor superficie expuesta al oxígeno, lo que favorece cambios en las grasas y la pérdida de calidad. En los cortes con más contenido graso también puede aparecer rancidez durante períodos prolongados de almacenamiento.
Además, una conservación inadecuada puede provocar las llamadas quemaduras por congelación, que se manifiestan con manchas secas, grisáceas o blanquecinas. Estas alteraciones afectan la textura y el sabor, aunque por sí solas no significan que el alimento sea inseguro.
Cómo congelar y descongelar la carne correctamente
Para conservar mejor cada pieza, conviene dividir la carne en porciones antes de guardarla, utilizar bolsas o recipientes herméticos y anotar la fecha de congelación. Un envase que limite el contacto con el aire ayuda a reducir la pérdida de humedad.
También es recomendable separar la carne cruda de los alimentos cocidos y mantener el freezer a una temperatura estable de -18 °C o menos.
A la hora de descongelar, lo más seguro es pasar la carne a la heladera con anticipación. También puede utilizarse el microondas si se va a cocinar inmediatamente después. No se recomienda dejarla sobre la mesada a temperatura ambiente, porque las capas exteriores pueden alcanzar temperaturas que favorecen el crecimiento de microorganismos mientras el interior continúa congelado.