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Cómo hacer pollo al ajillo, la receta fácil con ajo, vino blanco y una salsa llena de sabor
Con pollo, ajo, aceite de oliva y vino blanco se puede preparar un plato clásico de la cocina española, ideal para compartir en familia.
POR REDACCIÓN
El pollo al ajillo es un clásico de la cocina española que se destaca por su preparación sencilla y el sabor intenso de su salsa. Con ingredientes fáciles de conseguir y una cocción en sartén o cazuela, es una alternativa para resolver el almuerzo o la cena sin recurrir a preparaciones complicadas.
La combinación de pollo dorado, ajo y aceite de oliva es la base de esta receta. El vino blanco aporta aroma y ayuda a formar una salsa sabrosa, mientras que el laurel y el perejil suman un toque final que realza el plato.
Los ingredientes para preparar pollo al ajillo
Esta versión rinde aproximadamente cuatro porciones y necesita pocos ingredientes.
1,5 kilos de pollo trozado.
8 dientes de ajo.
6 cucharadas de aceite de oliva.
100 mililitros de vino blanco.
100 mililitros de caldo de pollo.
2 hojas de laurel.
2 cucharadas de perejil fresco picado.
Sal y pimienta a gusto.
Cómo hacer pollo al ajillo paso a paso
1. Condimentar el pollo. Salpimentar las presas y reservarlas mientras se prepara el resto de los ingredientes.
2. Dorar la carne. Calentar el aceite de oliva en una sartén amplia o una cazuela. Incorporar el pollo y dorarlo por todos sus lados para que tome color. Luego, retirarlo y reservarlo.
3. Perfumar el aceite con ajo. Pelar los dientes de ajo y aplastarlos ligeramente. Dorarlos en el mismo recipiente, a fuego moderado y sin dejar que se quemen, ya que pueden aportar un sabor amargo.
4. Incorporar el vino blanco. Volver a colocar el pollo en la sartén, agregar el vino y dejar que se evapore el alcohol durante unos minutos.
5. Cocinar con el caldo. Añadir el caldo de pollo y las hojas de laurel. Mantener la cocción a fuego medio durante unos 30 minutos, o hasta que la carne esté tierna y completamente cocida.
6. Terminar la salsa. Revisar la sazón y dejar reducir el líquido unos minutos si se busca una salsa más concentrada. Antes de servir, espolvorear el perejil fresco picado.
El secreto para que quede jugoso y sabroso
Uno de los puntos fundamentales es dorar bien el pollo antes de incorporar los líquidos. Ese paso ayuda a desarrollar el sabor que después se integra con el ajo y el vino blanco.
También es importante controlar la temperatura para que el ajo no se queme y permitir que la carne termine de cocinarse a fuego moderado. Si la salsa queda demasiado líquida, se puede prolongar la cocción unos minutos sin tapa.
El pollo al ajillo se puede servir con papas al horno, papas fritas, arroz blanco o una ensalada fresca. Otra opción es acompañarlo con pan para aprovechar la salsa de ajo y vino blanco que queda en el fondo de la cazuela.