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Cuáles son las causas de la sequedad en manos y labios y cómo prevenirlo
Durante los meses de bajas temperaturas, la piel de manos y labios suele sufrir sequedad, enrojecimiento y grietas.
POR REDACCIÓN
Durante el invierno, es frecuente que muchas personas experimenten molestias en la piel, especialmente en las manos y los labios, que pueden volverse secos, agrietados o sensibles. Aunque suele asociarse este fenómeno únicamente a la falta de hidratación, los especialistas señalan que existen múltiples factores que influyen en su aparición.
El principal mecanismo fisiológico involucrado es la vasoconstricción, una respuesta natural del organismo frente al frío que reduce el flujo sanguíneo hacia las extremidades para conservar la temperatura corporal. Esto provoca una menor llegada de oxígeno y nutrientes a la piel, lo que favorece su debilitamiento.
A esto se suman factores ambientales como el viento, la baja humedad y el uso de calefacción en espacios cerrados, que contribuyen a la pérdida de agua y al deterioro de la barrera cutánea, aumentando la probabilidad de sequedad e irritación.
Las manos suelen ser una de las zonas más afectadas debido a su exposición constante al ambiente, al lavado frecuente y al contacto con productos de limpieza que pueden alterar su protección natural. En el caso de los labios, su vulnerabilidad es mayor porque cuentan con una capa más fina de piel y menos glándulas sebáceas, lo que reduce su capacidad de hidratación.
De acuerdo con la American Academy of Dermatology, el frío, el viento y la baja humedad disminuyen la capacidad de la piel para retener agua, lo que favorece la aparición de grietas, irritación y descamación.
Entre los factores que aumentan el riesgo de resequedad durante el invierno se encuentran la exposición prolongada a bajas temperaturas, los cambios bruscos de ambiente, el uso de jabones agresivos, el lavado frecuente de manos y la disminución del flujo sanguíneo periférico.
Para prevenir estos efectos, especialistas de la Mayo Clinic recomiendan la aplicación frecuente de cremas humectantes, especialmente después del lavado de manos, así como el uso de bálsamos labiales durante el día y una adecuada hidratación general del organismo.
También se aconseja evitar el uso de agua excesivamente caliente, utilizar guantes en exteriores y mantener niveles adecuados de humedad en los ambientes interiores. Productos con ceramidas, glicerina, ácido hialurónico o vaselina suelen ser especialmente útiles para restaurar la barrera cutánea, según la Cleveland Clinic.
En algunos casos, la resequedad puede estar asociada a trastornos circulatorios como el fenómeno de Raynaud, que provoca una reacción exagerada de los vasos sanguíneos al frío, generando cambios de color, hormigueo o dolor en los dedos. Según MedlinePlus, este cuadro requiere evaluación médica cuando los síntomas son recurrentes o severos.
Los especialistas recomiendan consultar ante grietas profundas, sangrado frecuente, signos de infección o cambios persistentes en la sensibilidad y coloración de las extremidades, ya que una detección temprana puede prevenir complicaciones durante los meses más fríos del año.