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Economía > Conversión

El costo de la nafta acelera el cambio hacia autos a GNC y eléctricos en San Juan

El avance de los eléctricos e híbridos reduce el consumo de nafta y obliga a las estaciones de servicio a adaptarse.

Hace 1 hora
El precio de la nafta cambia los hábitos y redefine el mercado automotor. FOTO: Gentileza

El avance de los vehículos eléctricos, híbridos e híbridos enchufables se suma al fuerte crecimiento del GNC y a la caída del consumo de combustibles líquidos. En San Juan, las estaciones de servicio ya analizan cómo adaptarse a un mercado donde cargar nafta podría dejar de ser una rutina cada vez más frecuente.

La movilidad atraviesa una transformación que ya empieza a sentirse en San Juan. El crecimiento de los vehículos eléctricos y, especialmente, de los híbridos enchufables, modifica la cantidad de combustible que necesitan algunos conductores y plantea un nuevo escenario para las estaciones de servicio.

Miguel Caruso, presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de San Juan, explicó durante una entrevista en Te Lo Tengo Que Decir, de HUARPE TV, que la reducción en el consumo no responde solamente al precio de la nafta. También está vinculada con la aparición de vehículos más eficientes y con la incorporación de nuevas tecnologías.

“Tenemos que convivir con esto”, sostuvo Caruso al referirse al avance de la electromovilidad y los vehículos híbridos.

Un cambio que ya impacta en el consumo

El dirigente puso como ejemplo el caso de una camioneta híbrida enchufable cuyo propietario pasó de cargar combustible aproximadamente una vez y media por semana a hacerlo una sola vez al mes.

La diferencia muestra el impacto que puede tener la electrificación sobre el negocio tradicional de las estaciones. Un vehículo híbrido enchufable puede utilizar energía eléctrica para buena parte de sus desplazamientos y recurrir al motor de combustión cuando las condiciones de uso lo requieren.

A medida que estos vehículos se incorporan al mercado, disminuye la frecuencia con la que algunos usuarios necesitan detenerse a cargar nafta.

“Estamos hablando de que ese volumen de venta no lo vamos a recuperar”, reconoció Caruso al describir el efecto que este tipo de unidades puede tener sobre las estaciones.

El fenómeno se combina con la evolución de los motores de combustión. Según explicó, las automotrices están incorporando modelos de menor cilindrada y mayor eficiencia, algunos capaces de alcanzar alrededor de 25 kilómetros por litro.

El precio sigue empujando el cambio

Mientras la electromovilidad modifica la demanda desde el punto de vista tecnológico, el precio continúa siendo uno de los principales factores que condicionan las decisiones de los conductores.

Caruso señaló que las estaciones de servicio acumulan nueve meses consecutivos de caída en el consumo de combustibles y que ya no resulta sencillo establecer un porcentaje único de aumento de la nafta desde comienzos de año.

La explicación está en la diversidad de precios entre petroleras y estaciones, además de la incidencia del precio internacional del petróleo y las actualizaciones de impuestos internos.

En ese contexto, el GNC también recuperó protagonismo. Las conversiones pasaron de unas 70 mensuales durante 2025 a más de 145 por mes en 2026, según los datos aportados por el dirigente.

La diferencia de costos es uno de los principales argumentos. Caruso ejemplificó que un tanque promedio de nafta ronda actualmente los $98.000, mientras que una carga de GNC puede ubicarse cerca de los $10.000, dependiendo del vehículo y la capacidad del tubo.

Un mercado con varias tecnologías

El escenario que describió Caruso ya no está concentrado en una única alternativa al combustible líquido. El conductor puede optar por continuar con un vehículo convencional, convertirlo a GNC o adquirir unidades híbridas, híbridas enchufables o eléctricas.

La incorporación de estas tecnologías también está ocurriendo más rápidamente que en etapas anteriores. “Lo que pasa en el mundo pasa acá también”, planteó el dirigente, al señalar que la llegada de nuevas formas de movilidad ya no necesariamente demanda décadas para instalarse en Argentina.

Para las estaciones de servicio, esto implica pensar en nuevas unidades de negocio y servicios. La caída del consumo de nafta y gasoil obliga al sector a buscar otras formas de atraer y retener clientes, mientras la expansión de la movilidad eléctrica abre el interrogante sobre el papel que tendrán las estaciones en el futuro.

De vender combustible a ofrecer energía

El cambio de fondo es que la estación de servicio comienza a dejar de ser exclusivamente un lugar donde se cargan combustibles líquidos.

El avance de los eléctricos plantea la necesidad de incorporar infraestructura de carga y nuevos servicios, mientras los híbridos reducen la frecuencia con la que sus usuarios recurren al surtidor.

Caruso también señaló que existen desafíos vinculados con las nuevas tecnologías, como el costo de las baterías y su eventual reemplazo. Sin embargo, el proceso de transformación del parque automotor ya comenzó y obliga al sector a prepararse para una movilidad en la que nafta, GNC, electricidad y sistemas híbridos deberán convivir.

En paralelo, el crecimiento del GNC demuestra que el precio continúa siendo determinante. La evolución del mercado muestra así dos procesos simultáneos: los conductores buscan alternativas que reduzcan el costo de movilizarse y las automotrices incorporan tecnologías que requieren cada vez menos combustible líquido.

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