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El desborde glaciar de Nepal y su riesgo latente en el país
La tragedia por desborde glaciar (GLOF) en Nepal enciende las alarmas en Argentina y Chile ante el rápido retroceso de los hielos. El fantasma de Nepal en los Andes: la amenaza latente de los tsunamis de montaña
POR REDACCIÓN
El colapso de un lago glaciar en la frontera entre Nepal y China dejó un saldo devastador de más de 390 muertos y 1.400 desaparecidos tras una avalancha de rocas y hielo que bloqueó el río Lhende.
Este fenómeno, conocido como GLOF (Glacial Lake Outburst Flood o inundación por desborde de lago glaciar), liberó un torrente de agua y escombros que arrasó pueblos enteros en minutos. Aunque el Himalaya es históricamente vulnerable, las condiciones que desataron esta catástrofe se replican en la cordillera de los Andes, donde el retroceso de glaciares genera reservorios inestables que amenazan a comunidades de Argentina y Chile.
Antecedentes en Argentina
Juan Pablo Milana, investigador del Conicet, afirma que la tragedia asiática tiene un espejo local. El 12 de noviembre de 2005, el colapso de la Laguna de los Erizos (Calingasta, San Juan) descargó 32,1 millones de metros cúbicos de agua en apenas 67 minutos. El aluvión recorrió 254 kilómetros en 12 horas, aislando localidades como Barreal, Sorocayense y La Isla. Milana define el evento como un Jökulhlaup (rotura del dique de hielo), que al igual que en Nepal, generó un movimiento de masa tan violento que emitió ondas sísmicas.
El investigador del Conicet, Juan Pablo Milana, advirtió en diálogo con Infobae: “Lo que pasó en Nepal, ya sucedió en la Argentina”. Milana recordó el evento catastrófico de la Laguna de los Erizos, en Calingasta, “Para mí fue el rompimiento de un glaciar, de hielo. Y no un tapón de tierra. Lo que pasa es que el flujo de agua no pasó por áreas pobladas y no hubo muertes. Estos aluviones o deslizamientos bruscos de agua, tierra y sedimentos se lo llama en islandés Jökulhlaup (rotura del dique), que es cuando la presión del agua acumulada rompe la represa de hielo, se libera de golpe una gigantesca masa de agua, piedra y barro y genera un aluvión”, precisó el investigador.
Y agregó: “En Nepal sucedió el rompimiento de un glaciar. No fue un terremoto. Lo que pasa es que tan importante el movimiento de masa, que generó una onda sísmica similar a la de un terremoto”.
La historia registra eventos similares en otras provincias. En Mendoza, fue 1934 y 1985, el avance del glaciar Plomo bloqueó el río homónimo, desatando inundaciones que destruyeron el Ferrocarril Trasandino. En paralelo, el glaciar Horcones Inferior (Aconcagua) sufrió colapsos gravitacionales con liberación rápida de masa.
En Santa Cruz, un estudio de Diego Winocurt y Daniela Schmidt (UBA), documentó dos paleoinundaciones en el Parque Nacional Los Glaciares: el lago Sucia (1966/68, 5 millones de m³) y el lago Piedras Blancas (1913, 1,3 millones de m³). Además, en 2013 un derrumbe en el Canal Upsala provocó un oleaje que destruyó el embarcadero de bahía Onelli.
Zonas de riesgo actual y monitoreo
Mientras que los eventos históricos ocurrieron en áreas despobladas, hoy el turismo masivo multiplica la exposición al riesgo. En El Chaltén, el retroceso del Cerro Solo amenaza con desatar una inundación sobre la Laguna Torre y el río Fitz Roy. Adrián Silva Busso (UBA) aclara que SEGEMAR y la UBA monitorean activamente la inestabilidad de estas laderas, mientras concejales locales exigen acelerar las medidas preventivas.
Por su parte, geólogos en San Juan (Patricio D’Odorico Benites, Daniel Pérez, Nicolás Sequeira, Luis Fauqué) identificaron una alta concentración de represamientos naturales que incrementan el riesgo de rotura por erosión constante.
La advertencia en Chile y el factor climático
Del lado chileno, WWF (a través de Uri Colodro) alerta que la cordillera central enfrenta un riesgo inminente. El glaciar Echaurren Norte perdió el 65% de su superficie desde 1955, y el glaciar Universidad registró pérdidas de agua equivalentes al consumo anual de 580.000 habitantes. El Programa Hidroclimático Regional identificó lagos susceptibles a GLOF por sismos o lluvias, mientras que menos de un tercio de los municipios chilenos cuenta con planes climáticos.
El rol del cambio climático
Variabilidad natural: Milana y Silva Busso sostienen que el clima siempre osciló. Milana advierte que la actual combinación de El Niño, un mar antártico menos frío y humedad atmosférica cargó la cordillera de nieve, lo que agravará los deshielos.
Aceleración antropogénica: Dorothy Heinrich (Universidad de Reading) asegura que las olas de calor y la reducción del permafrost están directamente ligadas a las tendencias globales, acelerando la formación de estos lagos letales.