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Eco Huarpe > Resiliencia biológica

El Niño hace florecer el desierto de Atacama en Chile

Precipitaciones inusuales asociadas a El Niño activaron semillas subterráneas en el norte chileno, cubriendo con flores de colores el suelo desértico.

POR REDACCIÓN

Hace 7 horas
De 15 mm habituales a más de 180 mm de lluvia: así transformó El Niño el paisaje del desierto de Atacama.

El fenómeno climático de El Niño provocó precipitaciones excepcionales en el desierto de Atacama, transformando uno de los lugares más áridos del planeta en un extenso campo de flores multicolores. En el norte de Chile, la acumulación inusual de agua logró infiltrarse a mayor profundidad en el terreno árido, activando un ecosistema latente que suele permanecer oculto bajo la arena durante años.

Ubicado a lo largo de unos 1.600 kilómetros de la costa del Pacífico sudamericano, al oeste de los Andes, el Atacama es reconocido por su extrema aridez como el desierto no polar más seco de la Tierra. Sin embargo, las recientes lluvias alteraron drásticamente su fisonomía, cubriendo sectores costeros e interiores con mantos de flores violetas, blancas y amarillas.

Un banco de germoplasma bajo la arena árida

El fenómeno, denominado popularmente "desierto florido", ocurre cuando la humedad alcanza semillas, bulbos, tubérculos y rizomas que permanecen inactivos en el subsuelo durante largos períodos de sequía. Según datos de la Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf), la zona alberga más de 200 especies de plantas anuales y geófitas capaces de completar velozmente su ciclo biológico: germinan, florecen y producen nuevas semillas ante episodios lluviosos favorables antes de que la aridez vuelva a imponerse.

Mientras que en la franja costera el florecimiento suele activarse tras precipitaciones invernales superiores a 15 milímetros, este año las lluvias superaron los 180 milímetros en ciertos sectores, una cifra altamente inusual. La Conaf proyecta que el punto máximo de la floración se alcanzará en octubre, estimando que unas 15.000 hectáreas queden tapizadas por la vegetación.

El rol de El Niño y el dinamismo de la biodiversidad

El Niño implica un calentamiento anómalo en el océano Pacífico ecuatorial que modifica la circulación atmosférica y los patrones globales de precipitaciones. En el norte de Chile, este incremento hídrico creó las condiciones para reactivar la flora latente. César Pizarro, responsable de biodiversidad de Atacama en Conaf, destacó que los registros estacionales no tenían antecedentes comparables y afirmó que El Niño "también genera vida".

Esta eclosión vegetal sostiene temporalmente una red de vida silvestre. La oferta de néctar, polen y refugio favorece a abejas, caracoles, insectos, aves, reptiles y pequeños mamíferos. Las abejas y otros polinizadores resultan fundamentales para la reproducción vegetal, mientras invertebrados descomponen la materia orgánica e incorporan nutrientes al suelo.

Conservación, turismo y contexto ambiental

El espectáculo natural, localizado a unos 800 kilómetros al norte de Santiago de Chile, atrae a numerosos turistas e investigadores.

La Conaf promueve una campaña para concientizar sobre la fragilidad del entorno, solicitando transitar solo por senderos habilitados, evitar ingresar con mascotas y no recolectar ejemplares, ya que el tránsito fuera de las huellas compacta el suelo y daña brotes. Cabe destacar que este episodio ocurre tras intensas lluvias en julio que causaron 13 fallecimientos y dañaron cerca de 4.000 viviendas en otras zonas del país.

Un patrimonio biológico de alto valor científico

La floración del Atacama constituye un evento de gran valor patrimonial y científico por la escala de su diversidad y su rápida capacidad de respuesta biológica. Las especies nativas adaptadas a este entorno extremo han desarrollado mecanismos evolutivos de supervivencia, permitiendo que sus estructuras subterráneas mantengan la viabilidad durante décadas de escasez hídrica a la espera de humedad.

El estudio de estos episodios resulta crucial para comprender la adaptación de ecosistemas hiperáridos frente a la variabilidad climática global. La recolección de datos sobre la densidad vegetal y la dinámica de polinizadores proporciona información valiosa para la conservación de la flora endémica.

La efímera ventana biológica

La duración de este paisaje floral es intrínsecamente breve y depende del aumento de las temperaturas. A medida que se eleve el calor ambiental con el avance de la primavera, la humedad en la profundidad del suelo se disipará, marcando el paulatino cierre de la temporada floral.

Las plantas completarán su ciclo de maduración y dispersarán sus semillas antes de marchitarse definitivamente. Millones de estas estructuras quedarán una vez más resguardadas bajo la arena, iniciando un período de letargo hasta que un nuevo evento de precipitaciones excepcionales vuelva a despertar la vida silvestre en el Atacama.

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