Política > Cumbre justicialista
El peronismo conmemoró los 50 años del martirio de Sergio Angelelli
Dirigentes de distintas vertientes del PJ se reunieron en el homenaje al beato riojano. Máximo Kirchner elogió la firmeza del gobernador riojano en un encuentro marcado por la ausencia de Axel Kicillof y Sergio Massa.
POR REDACCIÓN
Distintos sectores del justicialismo se congregaron en la provincia de La Rioja para participar de los actos en homenaje a los 50 años del asesinato del beato monseñor Enrique Angelelli. La convocatoria, impulsada por el gobernador Ricardo Quintela, sirvió de escenario para intensas discusiones de pasillo orientadas a reordenar al espacio de cara al escenario electoral de 2027 y definir la estrategia frente al gobierno de Javier Milei.
El encuentro contó con la presencia de referentes del kirchnerismo, el Frente Renovador y estructuras provinciales. Entre las figuras más destacadas figuró Máximo Kirchner, quien en el marco de una gira federal mantuvo reuniones con la conducción política riojana y destacó la postura de la provincia frente a los proyectos del oficialismo nacional en el Congreso.
El trasfondo político de la cumbre estuvo marcado por las ausencias del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y del referente del Frente Renovador, Sergio Massa, quienes enviaron representantes en sus lugares. Durante su intervención, Máximo Kirchner lanzó un tiro de elevación hacia La Plata al elogiar el comportamiento de Quintela durante el proceso interno del partido, marcando un claro contraste con la postura adoptada por la gobernación bonaerense.
Por su parte, dirigentes como Eduardo "Wado" de Pedro y Juliana Di Tullio abogaron por encauzar las diferencias internas y priorizar la construcción de un proyecto federal golpeado por las políticas de ajuste.
El itinerario de Máximo
El viaje a La Rioja forma parte de una serie de recorridas provinciales que viene realizando Máximo Kirchner. Desde abril dejó atrás las apariciones concentradas en el conurbano bonaerense y comenzó a recorrer el interior. Visita fábricas y organizaciones sociales para conversar con los más afectados por el modelo libertario. La gira comenzó en el sur de Santa Fe, continuó en Paraná, siguió en Carmen de Areco y este fin de semana desembarcó en el homenaje a monseñor Enrique Angelelli.
La agenda en territorio riojano se inició con un almuerzo en la Fundación Hilda “Beba” Aguirre y continuó con una visita a Quintela en la Gobernación. Al mandatario le reconocen su firme oposición a la Casa Rosada. Como contracara, señalan a Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), que, a cambio de fondos y obras públicas, colaboran con el oficialismo en el Congreso.
“La Rioja tiene un gran mérito en estos años. Ninguno de sus senadores y diputados nacionales obró en contra de ningún argentino”, subrayó Máximo Kirchner. “Algunas leyes, que son muy perjudiciales para la sociedad, salen, lamentablemente, con el apoyo de gobernadores peronistas. Por eso es muy importante destacar la valentía de quienes enfrentan presiones y extorsiones permanentes”, afirmó Wado.
Los elogios fueron celebrados por Quintela, quien, sin posibilidad de buscar la reelección, intenta ganar protagonismo en la disputa nacional. “El peronismo es un gigante que está dormido. Estamos tratando de despertarlo”, afirmó durante un acto en el Sindicato de Luz y Fuerza.
A su lado, Máximo Kirchner seguía atentamente el discurso, mientras el gobernador le agradecía especialmente su presencia. Ya caía la noche, pero todavía quedaba un capítulo más. El diputado tomó la palabra y aprovechó otro elogio a Quintela.
“Voy a contar una infidencia”, comenzó y siguió: “Estoy con un compañero que iba a competir por la conducción del PJ nacional. Fue a discutir cuando Cristina estaba libre. Pero cuando la metieron presa fue de los primeros en ir a visitarla”. “Eso es de buena persona y de buen peronista. Esas son las cosas que nos terminan uniendo”, concluyó, en una evidente alusión al gobernador bonaerense.
¿Quién fue Angelelli?
La convocatoria política tuvo como telón de fondo una de las conmemoraciones más significativas para la Iglesia argentina y los organismos de derechos humanos. Punta de los Llanos volvió a reunir a miles de peregrinos, autoridades nacionales, obispos, sacerdotes, organizaciones sociales y dirigentes que participarán del homenaje al obispo riojano, asesinado por la última dictadura cívico-militar el 4 de agosto de 1976.
Designado obispo de La Rioja por Pablo VI en 1968, Angelelli desarrolló una pastoral vinculada con los trabajadores, los pequeños productores y las comunidades rurales. Inspirado en las transformaciones impulsadas por el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín, promovió cooperativas, alentó la organización popular y convirtió la defensa de los sectores más vulnerables en el eje de su tarea pastoral. Ese compromiso lo enfrentó con los sectores que impulsaron el golpe de Estado y terminó convirtiéndolo en uno de los blancos del terrorismo de Estado.
Semanas después de los asesinatos de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, dos de sus colaboradores más cercanos, Angelelli fue asesinado cuando regresaba de celebrar sus exequias. Durante años, el crimen fue presentado oficialmente como un accidente de tránsito, hasta que la Justicia determinó que se trató de un homicidio cometido en el marco del plan represivo y condenó a sus responsables por delitos de lesa humanidad. Décadas más tarde, la Iglesia Católica reconoció que había sido asesinado “por odio a la fe”, una decisión que permitió su beatificación, junto a Murias, Longueville y Wenceslao Pedernera, impulsada por el papa Francisco.