Viernes 05 de Junio
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Eco Huarpe > Tristeza

Falleció el puma rescatado en Rivadavia: una señal de alerta en el Día del Ambiente

Tras su hallazgo en el Instituto Volponi, el fallecimiento del felino interpela a la sociedad sanjuanina sobre la convivencia con la fauna silvestre.

El animal, hallado con un cuadro severo de desnutrición y deshidratación el pasado 20 de mayo, no sobrevivió pese a la asistencia de los especialistas.

“La Tierra nos está enviando señales. ¿Qué señal vamos a enviar nosotros?”. Bajo este lema, elegido por Naciones Unidas para el Día Mundial del Medio Ambiente 2026, la noticia del fallecimiento de un ejemplar de puma en la Quebrada de Zonda se ha convertido, tal vez, en un símbolo de la actual crisis ecológica. El animal, que había sido rescatado el pasado 20 de mayo tras aparecer en el predio del Instituto Geofísico Sismológico Ingeniero Fernando Volponi (IGSV) en Rivadavia, no logró sobrevivir debido a un cuadro de salud extremadamente comprometido. Su muerte, confirmada precisamente en el marco de esta efeméride ambiental, obliga a reflexionar sobre los mensajes que la naturaleza transmite y las respuestas que la sociedad debe construir.

El operativo de rescate inicial, que involucró a la Secretaría de Ambiente y a la Policía Ecológica, permitió trasladar al felino para recibir atención veterinaria urgente. Sin embargo, el diagnóstico fue desgarrador: se trataba de un macho adulto con una desnutrición severa y deshidratación avanzada. El médico veterinario Lucas Oliveira, responsable de su tratamiento, detalló que el animal pesaba apenas 21 kilos, una cifra alarmante frente a los 60 o 70 kilos que debería registrar un ejemplar sano de su tamaño. Además, presentaba un cuadro de diarrea y signos de una enfermedad prolongada que terminó resultando irreversible pese a los esfuerzos médicos.

Para la comunidad científica de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFN) de la UNSJ, este episodio es una señal directa de un desequilibrio mayor. El Dr. Flavio Cappa, investigador del Cigeobio, sostiene que la aparición de pumas en áreas frecuentadas por personas es una consecuencia de la creciente ocupación humana en territorios que históricamente pertenecieron a la fauna silvestre. En este contexto, el puma no actúa como un invasor, sino como una víctima de la pérdida de su hábitat natural.

La intervención humana como factor determinante

Aunque las causas exactas del deterioro físico del puma no han sido confirmadas, los especialistas plantean hipótesis que apuntan a la acción del hombre sobre el ecosistema. Una de las principales sospechas es el mascotismo ilegal o la pérdida de la madre por caza furtiva cuando el animal era joven, lo que le habría impedido aprender las habilidades necesarias para cazar y alimentarse por su cuenta. Esta falta de recursos naturales, sumada a la alteración de sus presas habituales por transformaciones ambientales, empuja a estos grandes depredadores a situaciones de vulnerabilidad extrema.

Es fundamental recordar que el puma es el mayor depredador de la provincia de San Juan y cumple un rol ecológico vital. Su presencia garantiza el equilibrio de las poblaciones de otras especies y el buen funcionamiento de los ambientes naturales. Por ello, su muerte en cautiverio tras ser hallado en una zona antropizada pone de manifiesto que los límites entre lo humano y lo natural son construcciones sociales que muchas veces ignoran que humanos y fauna silvestre comparten un mismo territorio.

Otras señales silenciosas en el paisaje sanjuanino

El puma de la Quebrada de Zonda no es la única advertencia que la naturaleza ha dejado en el camino. Existe otra señal cotidiana que suele pasar desapercibida: los animales nativos atropellados en las rutas. Guanacos, zorros, armadillos y aves mueren diariamente, convirtiéndose en indicadores silenciosos del costo que la biodiversidad paga por el desarrollo de la infraestructura humana.

Al respecto, la Dra. Teresa Yanina Ontiveros, investigadora del Cigeobio, advierte que Argentina carece de estadísticas oficiales sobre atropellos de fauna nativa a nivel nacional. No obstante, científicos de la UNSJ ya trabajan en proyectos para registrar estos incidentes y pronto buscarán la colaboración ciudadana para mapear esta realidad en San Juan. Registrar un animal muerto en la ruta es, según los expertos, una forma concreta de responder a las señales que el planeta envía.

Un desafío para la conservación cotidiana

La historia de este puma recuerda que la conservación no depende únicamente de grandes políticas internacionales, sino de acciones cotidianas basadas en el respeto por la fauna local. La rápida actuación del personal del IGSV al dar aviso a las autoridades fue un paso correcto, pero el desenlace subraya la necesidad de protocolos de convivencia más profundos.

La muerte del ejemplar se produjo justamente en el Día Mundial del Medio Ambiente, una coincidencia que volvió a poner en discusión la relación entre las actividades humanas y la conservación de la fauna silvestre. Para los investigadores, la presencia de pumas en zonas cada vez más cercanas a los centros poblados es una señal de los cambios que atraviesan los ecosistemas y un fenómeno que requiere mayor monitoreo y protección.

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