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Feroz interna en La Rural: acusan a Nicolás Pino de fraude
La agrupación opositora Renovación con Unidad acusó al actual presidente de la institución de "fraude estatutario" para perpetuarse en la conducción de la SRA.
POR REDACCIÓN
La interna política en el seno de la Sociedad Rural Argentina (SRA) ingresó en una etapa de profunda confrontación institucional tras la difusión de un duro comunicado por parte de la agrupación opositora Renovación con Unidad.
El espacio disidente apuntó directamente contra la conducción que encabeza el actual presidente de la entidad, Nicolás Pino, a quien acusaron formalmente de forzar una interpretación del estatuto vigente y buscar atajos legales para garantizar su continuidad en el cargo mediante un "fraude estatutario".
El núcleo del conflicto radica en una serie de maniobras normativas que, según denuncia la oposición, se están consolidando desde la cúpula directiva para viabilizar una nueva postulación de la actual dirigencia.
Frente a este escenario, los opositores reclaman un respeto irrestricto a los reglamentos institucionales y advierten sobre un grave atropello a los principios republicanos de la organización agraria.
Desde Renovación con Unidad sostienen que las reglas que rigen a la corporación deben ser claras, transparentes y aplicadas de forma equitativa a todos los integrantes, sin excepciones a medida que beneficien a los liderazgos de turno.
La tensión escaló cuando los principales referentes del espacio opositor alzaron la voz frente a sus bases. El candidato disidente, Marcos Pereda, calificó la situación institucional como "muy triste" y alarmante para la vida interna de la SRA, haciendo un llamado urgente a los socios para rechazar lo que consideran una flagrante violación estatutaria.
En la misma línea, Santos Zuberbuhler criticó con dureza que se pretenda exceptuar a la actual conducción de las reglas que aplican de forma igualitaria a todos los asociados.
En su documento, la lista opositora subrayó con ironía que una institución centenaria no puede exigir hacia afuera las garantías constitucionales que se niega a practicar hacia adentro, exponiendo así los límites de su propio relato institucional frente a la perpetuación de sus dirigentes.
Para ilustrar esta crítica, el texto mostró un marcado sesgo ideológico al trazar un paralelismo directo entre el accionar del presidente de la Sociedad Rural y el del gobernador peronista Gildo Insfrán. “El caso de Formosa, donde se apela a cláusulas y artilugios normativos para garantizar un nuevo período en la conducción ejecutiva, ofrece un preocupante paralelismo con lo que hoy intenta consolidarse en el seno de la Sociedad Rural Argentina bajo la conducción de Nicolás Pino”, sentenció el comunicado.
Este quiebre interno plantea un debate ético y legal que sacude los cimientos de la corporación y expone una crisis de legitimidad profunda. La controversia surge en un momento clave del año y vuelve a revivir cuestionamientos históricos sobre la verdadera vocación democrática de una institución ligada a los intereses concentrados del poder económico y que, a lo largo de su trayectoria, no ha dudado en respaldar de forma activa e ideológica a la última dictadura cívico-militar.
Hoy, la disputa no solo define cargos ejecutivos, sino que vuelve a poner bajo la lupa la matriz autoritaria que subyace en las estructuras de conducción de La Rural.