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Salud y Bienestar > Envejecimiento activo

Fuerza en adultos mayores: por qué entrenar ayuda a la autonomía

Melisa Herrera, kinesióloga, explica cómo el ejercicio de fuerza ayuda a conservar movilidad, músculos y autonomía.

Por Brenda Uñate
Hace 0 horas

El trabajo de fuerza puede ayudar a prevenir caídas y sostener la independencia.

Mantener la fuerza no es una cuestión exclusiva de la juventud. Con el paso de los años, conservar los músculos, la movilidad y el equilibrio puede marcar una diferencia concreta en la autonomía cotidiana. Para la licenciada Melisa Herrera, kinesióloga, la actividad física puede adaptarse a las posibilidades de cada persona, incluso cuando existen enfermedades, cirugías o limitaciones de movimiento.

“Las personas pueden realizar actividad física en cualquier condición”, señaló.

La profesional trabaja con adultos mayores y explicó que perder masa muscular es parte de un proceso que se acelera con el sedentarismo. Esa disminución puede traducirse en debilidad, dificultades para moverse y mayor riesgo de caídas, tanto dentro como fuera del hogar.

Fuerza para sostener la autonomía

Herrera remarcó que el entrenamiento de fuerza no debe asociarse únicamente con personas jóvenes.

Melisa Herrera, kinesióloga

“Las pesas lo pueden utilizar tanto los niños como los adultos y sobre todo en esto que queremos hacer hincapié, que el adulto tiene que trabajar con masa, con peso”, afirmó.

Los ejercicios con el propio cuerpo favorecen la movilidad, pero el trabajo con cargas permite estimular y conservar la masa muscular.

La clave, aclaró, está en no comenzar de manera brusca. El peso debe ser “adecuado, lento, gradual y progresivo”, especialmente cuando una persona nunca entrenó o presenta alguna condición de salud. Por eso una evaluación inicial permite conocer las capacidades, identificar riesgos y establecer objetivos posibles.

El beneficio no se limita a ganar fuerza. Trabajar los músculos puede mejorar la estabilidad al caminar, ayudar a disminuir el riesgo de caídas y favorecer el funcionamiento de articulaciones, huesos y equilibrio. También puede facilitar acciones que forman parte de la vida diaria, como vestirse, agacharse o atarse los cordones.

Nunca es demasiado tarde para empezar

La edad, sostuvo la kinesióloga, no debería ser un motivo para abandonar el movimiento. En su experiencia, acompaña incluso a personas que comienzan después de una cirugía de cadera a los 90 años y que logran cambios importantes. Sin embargo, no existe una rutina única: algunos ejercicios pueden hacerse en el piso, mientras que otras personas necesitan una silla o un banco para evitar mareos o dificultades al levantarse.

En ese proceso, el acompañamiento profesional cumple un papel central. La evaluación kinésica permite definir qué movimientos son convenientes según cada caso y corregir posturas durante el entrenamiento. “Ese es el rol importante del kinesiólogo, ir acompañando el ejercicio”, explicó Herrera.

Su recomendación final apunta a recuperar el movimiento sin exigencias innecesarias:

“Yo los invito a que cada uno empiece a trabajar lento, gradual y progresivo en lo que puedan”.

También destacó la importancia de sostener actividades sociales y el bienestar emocional. También ayuda a sostener confianza propia. Envejecer activamente, en definitiva, implica encontrar formas posibles de seguir moviéndose, fortalecerse y conservar la mayor independencia posible.

Dato

Salud & Bienestar se transmite por la señal de HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube.

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