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La CGT rechaza la reforma laboral y no descarta un paro general
La central obrera redobló sus críticas al Gobierno por la reforma laboral y advirtió que podría profundizar las medidas de fuerza si no se abren instancias de diálogo.
POR REDACCIÓN
La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a endurecer su postura frente al Gobierno nacional y dejó abierta la posibilidad de convocar a un nuevo paro general en rechazo a la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei. La advertencia se da en un contexto de creciente tensión entre la central sindical y la Casa Rosada.
Desde la conducción sindical cuestionaron duramente los cambios promovidos por el Ejecutivo y sostuvieron que la iniciativa representa un retroceso en materia de derechos laborales. Además, denunciaron la falta de canales de diálogo y aseguraron que las medidas económicas están afectando el poder adquisitivo de los trabajadores.
El triunviro de la CGT, Cristian Jerónimo, aseguró que la posibilidad de una huelga nacional continúa sobre la mesa. Si bien aclaró que no es la opción preferida por la organización, remarcó que la central obrera está dispuesta a profundizar su plan de lucha si no existen respuestas a sus reclamos.
Entre los principales cuestionamientos figura la reforma laboral, que la CGT considera perjudicial para los trabajadores. Los dirigentes sindicales sostienen que las modificaciones propuestas no generarán empleo y que, por el contrario, implicarán una flexibilización de condiciones laborales conquistadas durante décadas.
La central también manifestó preocupación por las negociaciones salariales. Según denunciaron sus referentes, existe un límite impuesto de manera indirecta a los acuerdos paritarios, lo que dificulta la recuperación de los salarios frente a la inflación. Además, alertaron sobre la pérdida de puestos de trabajo registrados en distintos sectores de la economía.
La relación entre la CGT y el Gobierno atraviesa uno de sus momentos más complejos desde el inicio de la gestión libertaria. En los últimos meses ya se realizaron movilizaciones, presentaciones judiciales y medidas de fuerza para intentar frenar distintos aspectos de la reforma laboral.
Aunque todavía no existe una fecha definida para una nueva huelga, la conducción sindical dejó en claro que la conflictividad podría aumentar en las próximas semanas si no se modifican las condiciones actuales. La decisión final dependerá de las próximas reuniones de la mesa directiva de la central obrera y de la evolución del debate sobre la reforma laboral.
Mientras tanto, la CGT mantiene el estado de alerta y movilización, a la espera de definiciones políticas y judiciales sobre una de las iniciativas más controvertidas del Gobierno nacional.