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Salud y Bienestar > Día Mundial del Linfoma

Linfoma: por qué una consulta temprana puede salvar tu vida

La hematóloga Virginia Canónica detalló los principales síntomas de la enfermedad y destacó la importancia del diagnóstico temprano.

POR REDACCIÓN

Hace 20 horas
La inflamación de ganglios, tos y sudor por las noches son algunos de los síntomas de Linfoma 

El linfoma es una enfermedad maligna del sistema linfático cuya principal señal de alerta puede ser el aumento persistente del tamaño de los ganglios. Si bien su inflamación puede responder a una infección, cuando permanece sin una causa aparente es necesaria una consulta médica.

"La característica principal del linfoma es la inflamación de ganglios. Cuando los ganglios aumentan de tamaño y se pueden palpar", comentó a DIARIO HUARPE la hematóloga Virginia Canónica.

Además, pueden presentarse fiebre sin una infección asociada, sudoración nocturna y pérdida de peso.

Cuándo un ganglio debe generar una consulta

Canónica aclaró que un ganglio inflamado no significa necesariamente la presencia de un linfoma. Estos forman parte del sistema de defensa y pueden aumentar de tamaño frente a diferentes procesos infecciosos.

La señal de atención aparece cuando ese crecimiento persiste sin una explicación. "Si no tenemos ningún proceso infeccioso, ese ganglio no justifica que haya aumentado de tamaño y pasan varios días, varias semanas y no desaparece, es el momento para consultar al médico", explicó.

Un diagnóstico a tiempo salva vidas

Una vez confirmado el linfoma, el tratamiento se establece de manera individual. Dependerá de las características de la enfermedad observadas mediante los estudios y también de las condiciones particulares de cada paciente, incluida su edad.

La hematóloga señaló que no existe una manera específica de prevenir su aparición. Por ese motivo, el objetivo está puesto en reconocer las señales de alerta y alcanzar un diagnóstico temprano y oportuno.

Cómo se determina si existe un linfoma

Canónica indicó que no cuenta con datos específicos sobre la mortalidad por linfoma en San Juan. Sin embargo, destacó que el diagnóstico no implica necesariamente un desenlace fatal:

"El linfoma es una patología maligna potencialmente curable. Por supuesto que hay un montón de factores pronósticos, pero es curable".

Ante ganglios aumentados de tamaño de manera persistente, el procedimiento comienza con una consulta a un médico clínico. Este evalúa los antecedentes, el cuadro y la forma de presentación para determinar los estudios correspondientes y, de ser necesario, derivar al paciente a un infectólogo, hematólogo u oncólogo.

"No toda adenopatía o no todo crecimiento de ganglio significa linfoma", remarcó Canónica. Por eso, la evaluación clínica constituye el primer paso para establecer la causa y avanzar hacia un diagnóstico adecuado.

El seguimiento de los pacientes sanjuaninos

Una vez confirmado el diagnóstico, los pacientes deben mantener una buena adherencia a los controles y al tratamiento. El seguimiento es frecuente y se sostiene mediante un trabajo interdisciplinario entre el paciente, su familia y el equipo de salud.

La especialista señaló que este acompañamiento resulta fundamental durante el tratamiento, debido a que algunas terapias pueden disminuir las defensas del organismo.

"Cuando uno hace el tratamiento, que puede ser quimioterapia o no, los glóbulos blancos bajan, el paciente se queda sin defensas y está con riesgo de infecciones. Entonces siempre estamos muy comunicados", agregó Canónica.

Por esta razón, el contacto permanente con los profesionales y el cumplimiento de los controles forman parte central del proceso una vez que la enfermedad fue diagnosticada.

El acompañamiento también forma parte del tratamiento

El impacto de un diagnóstico oncológico trasciende al paciente. "No se enferma una persona, se enferma una familia", sostuvo Canónica, quien consideró fundamental el acompañamiento del entorno y del equipo de salud durante el proceso.

Ese abordaje involucra al hematólogo, médicos clínicos, infectólogos, especialistas en cuidados paliativos y psicólogos, de acuerdo con las necesidades de cada paciente.

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