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Eco Huarpe > Sostenibilidad

Mundial 2026: estadios verdes y ahorro masivo de agua

Con 13 de 16 sedes certificadas bajo estándares LEED, el torneo busca mitigar su huella ecológica mediante energía limpia y ahorro de recursos.

POR REDACCIÓN

Hace 5 horas
La transformación de estos estadios ha implicado la incorporación de tecnologías de vanguardia que impactan directamente en el medio ambiente.

El inicio del Mundial 2026 marca un hito en la gestión ambiental de los grandes eventos deportivos. De las 16 sedes seleccionadas para recibir los encuentros, 13 ya han obtenido la certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), uno de los sistemas más rigurosos y reconocidos a nivel global para la construcción sostenible. Esta cifra refleja una apuesta sin precedentes por la infraestructura verde, ya que diez de estos recintos consiguieron su acreditación apenas desde 2024, tras superar evaluaciones exhaustivas por parte del Consejo de Construcción Ecológica de Estados Unidos. Se espera que, en las próximas semanas, al menos dos de los tres estadios restantes también logren la acreditación oficial.

Estándares internacionales de construcción

El sistema LEED, establecido en 1998, no es simplemente una etiqueta de prestigio; representa una evaluación profunda del consumo energético, la eficiencia en el uso del agua y la calidad ambiental interior de las estructuras. Los edificios que logran este sello suelen consumir un 25% menos de energía y reducen sus emisiones de carbono en un 34% en comparación con las construcciones convencionales. Además, optimizan el uso del agua en un 10%. En la actualidad, Norteamérica cuenta con 51 recintos deportivos profesionales certificados, sumando un total de casi 150 instalaciones deportivas con este reconocimiento.

Un ahorro masivo de recursos naturales

La transformación de estos estadios ha implicado la incorporación de tecnologías de vanguardia que impactan directamente en el medio ambiente. Entre las medidas más destacadas se encuentra la instalación de más de 11.500 paneles solares destinados a la producción de energía limpia dentro de los predios. En cuanto a la gestión hídrica, las adecuaciones permiten un ahorro cercano a los 400 millones de litros de agua potable cada año.

La reducción de residuos también es un eje central de esta edición. Se estima que, por cada temporada, se dejarán de utilizar más de 5 millones de productos plásticos descartables. Asimismo, cuatro de las sedes mundialistas han implementado modelos de economía circular, lo que les permite reutilizar, reciclar o convertir en composta la casi totalidad de los desechos generados en los días de partido. Como señala Rhiannon Jacobsen, directiva del Consejo de Construcción Ecológica de EE. UU., estas mejoras no solo benefician al planeta, sino que permiten ahorros operativos significativos y mejoran la calidad del aire interior para los asistentes.

El desafío de la neutralidad de carbono

La FIFA ha establecido metas ambiciosas para el futuro cercano: reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50% para el año 2030 y alcanzar la neutralidad total de carbono para 2040. Una de las estrategias clave para este torneo ha sido el uso prioritario de estadios ya existentes, lo que evita el impacto ambiental masivo que conlleva la construcción de nuevas infraestructuras desde cero.

Sin embargo, el camino hacia la sostenibilidad absoluta enfrenta obstáculos críticos. Los especialistas advierten que esta edición podría ser la más contaminante hasta la fecha debido a la logística que implica desplazar a 48 selecciones y a millones de aficionados en un territorio tan vasto como Norteamérica. Informes de organizaciones como Scientists for Global Responsibility calculan que el evento podría generar más de 9 millones de toneladas métricas de emisiones de carbono, una cifra comparable a la contaminación anual de 6,5 millones de automóviles.

Pilares de la arquitectura sustentable

La transición hacia recintos ecológicos se apoya en cuatro ejes fundamentales: la mitigación del cambio climático (mediante techos verdes y climatización pasiva), la conservación del agua (captación de lluvia para riego), la economía circular (políticas de "cero residuos") y el impacto positivo en la comunidad a través de la movilidad sustentable y la educación ambiental para los aficionados.

Un ejemplo icónico de esta visión es el Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, que cuenta con la exigente certificación LEED Platino. Estos proyectos demuestran que es posible compatibilizar el espectáculo de masas con la preservación ecológica. Aunque los desafíos logísticos por los vuelos persisten, las certificaciones actuales y el ahorro de recursos representan un paso decisivo hacia un fútbol más responsable con el planeta.

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