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Economía > Detrás del relato

Pobreza en aceleración: la canasta supera al IPC general

La fuerte suba de las canastas de pobreza e indigencia en agosto profundiza la crisis social. La persistencia inflacionaria congela el índice anual cerca del 32% y empuja a una familia tipo a necesitar $1,6 millones para no ser pobre.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Fracaso del gobierno: la inflación ronda el 32% anual desde hace 12 meses

 

A pesar del discurso oficialista que celebró el 1,7% de inflación registrado en agosto, un informe del INDEC expone que la suba general de precios se mantiene estancada en torno al 32% anual desde hace doce meses, muy lejos de la promesa gubernamental de aniquilar el índice y ubicarlo por debajo del 10%.

El relevamiento detalla que el pico interanual se ubicó en julio pasado con un 33,8%, mientras que el piso se registró en octubre del año previo con un 31,3%, evidenciando la dificultad de perforar un piso invisible en el nivel de precios.

Este fenómeno inflacionario persiste a pesar de la aplicación de múltiples anclas económicas, tales como el severo ajuste del gasto público, el dólar planchado mediante intervenciones y, fundamentalmente, la profunda recesión inducida para deprimir la demanda interna, según advirtieron entidades como el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y la consultora LCG.

A esto se suman cuestionamientos metodológicos sobre el IPC vigente —que continúa utilizando la estructura de consumos de 2004 en lugar de la Encuesta Nacional de Gastos en Hogares de 2017— y la postergación en la actualización de tarifas y combustibles regulados.

Como correlato directo de esta dinámica, la inflación golpea con mayor crudeza los ingresos de los sectores vulnerables y acelera los indicadores de pobreza e indigencia.

En agosto, las canastas básicas aumentaron un 2,6%, superando en casi un punto porcentual al IPC general: la Canasta Básica Total trepó a un 38,3% interanual y la Canasta Alimentaria escaló a un 39,6% interanual. Bajo estos parámetros, una familia tipo necesitó $726.469 para no caer en la indigencia y $1.605.497 para escapar de la línea de pobreza.

De acuerdo con el Indec, el pico de suba de precios interanual de los últimos doce meses se dio en julio pasado, con un 33,8%, mientras que el piso estuvo en octubre del año pasado, con un 31,3%.

La frazada corta

Lejos del discurso de festejo oficialista, que destacó el "descenso" de la inflación en el mes de agosto, que dio un 1,7%, la realidad indica que la suba general de los precios se mantiene estable desde hace 12 meses en torno del 32% anual.

Estos niveles están muy por encima de los previstos por el gobierno, que aseguraba que para agosto de este año la inflación minorista estaría “aniquilada” o en el peor de los casos arrancaría con “cero coma algo”, lo que arrojaría subas de precios interanuales por debajo del 10%.

La imagen publicada por el Indec este jueves, junto con el dato de inflación de agosto, muestra la dificultad del gobierno para perforar un piso invisible en el nivel de precios, en torno del 30%.

Para tener una dimensión de este nivel de inflación, basta comparar el ritmo de suba de precios anual de este período con el de gobiernos anteriores. Cristina Kirchner entregó su gobierno con una inflación interanual del 27,8%, en diciembre de 2015, según el IPC Congreso que manejaba la oposición.

Durante los dos primeros años del mandato de Mauricio Macri, la inflación interanual subió primero (en torno del 40% en 2016) y luego descendió (a un nivel en torno del 17% en 2017), pero siempre lejos de las aspiraciones de la Casa Rosada.

La inflación del gobierno de Javier Milei se produce a pesar de la cantidad de “anclas” con las que busca impedir que los precios suban. Entre ellas, la más importante es la recesión provocada por el propio gobierno a fin de que el derrumbe de la demanda interna tire abajo los precios. A ello se le suman el dólar planchado, el ajuste del gasto público y el apretón monetario (las tres anclas que promueve el propio gobierno).

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indicó en un informe: “La caída del consumo sigue siendo el principal driver respecto de la evolución de la inflación. Adicionalmente, la intención de mantener estable el dólar volvió a estar a la orden del día, incluso con intervenciones, y se reflejó en que en la primera semana del mes el tipo de cambio se movió al alza en sólo 0,1%. Asimismo, el gobierno decidió mantener de hecho el congelamiento de precios de combustibles”.

En tanto, la consultora LCG señaló: "Esperamos que la inflación se estabilice apenas por debajo de la zona del 2% mensual, en línea con los pronósticos de la mediana del REM. Los aumentos postergados en regulados (básicamente combustibles y tarifas) sostendrán la presión y parece difícil esperar una convergencia muy marcada que lleve los niveles de inflación debajo del 1% mensual aun cuando la actividad sigue deprimida y se sostiene el ancla cambiaria".

Con todo, el dato sigue cuestionado por la negativa del gobierno  de actualizar metodológicamente la construcción del indicador a partir de la ya también obsoleta Encuesta Nacional de Gastos en Hogares de 2017 dejando de lado la estructura de consumos de 2004 que es la que mantiene vigente el oficialismo para eludir la ponderación real de las tarifas de servicios.

Pobreza e indigencia en alza

Pero el IPC contrasta además con la suba de las canastas de pobreza a indigencia que marcaron una suba sensiblemente superior. Para ambos casos el incremento en agosto marcó un 2,6%, casi un punto por encima del valor del IPC.

El fenómeno no es aislado en la medida en que mientras el IPC acumula un 21,3% en 2026 y marca un 33,5% en términos interanuales, la Canasta Básica Total que mide la pobreza acumula en 2026 un 22,7% y llega al 38,3% con relación a agosto de 2025. La Canasta Alimentaria que establece el umbral de la indigencia escaló un 23,2% en los primeros ocho meses del año y acumula una suba del 39,6% en términos interanuales.

Así las cosas, más allá de los defectos metodológicos que arrastra la EPH que indica una mejora extraordinaria en términos reales de los haberes informales, lo cierto es que la medición debiera afectar los niveles de indigencia y pobreza de la población.

En agosto una familia integrada por dos adultos y dos menores necesitó $726.469 para no ser indigente y $1.605.497 para escapar a la pobreza.

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