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Policías federales serán indagados por la masacre de los curas Palotinos

El magistrado citó a indagatoria a cuatro agentes federales por liberar la zona en la Masacre de San Patricio (1976), donde asesinaron a tres sacerdotes y dos seminaristas. Es considerado el mayor ataque contra la Iglesia católica durante el terrorismo de Estado. 

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
La hipótesis más sólida indica que a los palotinos los habría matado una patota de la Superintendencia de Seguridad Federal.

 

La masacre de San Patricio que ocasionó el asesinato a los curas Palotinos por el Terrorismo de Estado de la década de 1970 generó tal conmoción que llegó, pocas horas después de consumada, a las tapas de los principales diarios del país, que solían ocultar los crímenes perpetrados por la dictadura. A casi 50 años de la matanza de los palotinos, el juez federal Daniel Rafecas llamó a indagatoria a cuatro integrantes de la Policía Federal Argentina (PFA), acusados de haber liberado la zona para que otros integrantes de esa misma fuerza entraran a la parroquia y asesinaran a sangre fría a tres sacerdotes y dos seminaristas.

En la madrugada del 4 de julio de 1976, fueron masacrados los curas Alfredo Kelly, Alfredo Leaden y Pedro Dufau. Con ellos también estaban los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Todos se encontraban en la casa parroquial de Estomba al 1900 en el barrio de Belgrano.

Cerca de las dos de la mañana de ese día, Julio Víctor Martínez volvía a su casa, ubicada a metros de la parroquia, cuando observó dos autos sospechosos estacionados en la zona. Se trataba de dos Peugeot 504. Uno era rojo y el otro de color claro. El muchacho, que regresaba con su amigo Federico Argüello, se asustó y decidió ir hasta la Comisaría 37ª para dar aviso. La dependencia estaba a cargo del comisario Roberto Fensore. Esa noche, quien estaba al frente como jefe de servicio era Héctor Raúl Olivetto.

Olivetto mandó un móvil para comprobar lo que había denunciado Martínez, que era hijo del interventor en la provincia de Neuquén, el general José Andrés Martínez Waldner. En el patrullero fueron cuatro agentes de la Comisaría 37ª: Miguel Ángel Romano, Serafín Losada, Atilio Edgardo Juárez y Agustín Báez.

Al llegar, Romano bajó del patrullero y se acercó a uno de los ocupantes del Peugeot. El hombre se identificó como perteneciente a una fuerza de seguridad y le dijo que esa noche iban a hacer un “procedimiento antisubversivo”. El patrullero dio un rodeo más. Se detuvo frente a la custodia de la casa de Martínez Waldner. Esa noche, quien estaba a cargo era el cabo Pedro Álvarez. A él le advirtieron: “Si escuchás cohetazos no salgas porque vamos a reventar la casa de unos zurdos. No te metas porque te pueden confundir”.

A los seminaristas y los sacerdotes los hallaron muertos por la mañana, cuando los feligreses empezaron a llegar a la parroquia. Los perpetradores de la matanza habían dejado inscripciones en las paredes, que hablaban de los “dinamitados” en Coordinación Federal.

Para la justicia federal, la hipótesis más sólida indica que a los palotinos los habría matado una patota de la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF) en represalia por la bomba que Montoneros había colocado el 2 de julio de 1976 en el edificio de Moreno 1417, donde funcionaba un centro clandestino de detención y tenía su sede el área de inteligencia de la PFA.

Rafecas decidió convocar en esta oportunidad a cuatro agentes de la PFA que habrían liberado la zona para que la masacre pudiera perpetrarse sin contratiempos. A decir del juez federal, fueron quienes “aseguraron las condiciones para la realización del operativo en la casa parroquial, sin haber llevado a cabo acción tendiente a evitar su consumación”. Según sostuvo el magistrado, lejos de investigar la presencia de los Peugeot 504, los efectivos de la comisaría 37ª no dejaron constancia de las diligencias que llevaron adelante durante la madrugada del 4 de julio de 1976.

A partir del 23 y hasta el 30 de junio, se llevarán a cabo las indagatorias. Los citados son Romano (72), Losada (76), Juárez (81) y Olivetto (82). Después de entonces, Rafecas tendrá diez días hábiles para resolver la situación procesal de los imputados.

“Consideramos que la medida adoptada por el tribunal representa un paso significativo para el avance de la investigación, al tiempo que destacamos la encomiable tarea que desde hace años viene realizando el equipo jurídico de nuestra querella conformado por los doctores Pablo Llonto, Adrián Krmpotic y Ariel Noli”, señalaron desde Palotinos por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

“Camino al 50° aniversario del asesinato de nuestros cinco Mártires Palotinos a manos del terrorismo de Estado, esta noticia alimenta la esperanza de que el mayor ataque cometido contra la Iglesia católica en Argentina no permanezca impune”, concluyeron.
 

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