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Proyectos mineros en Jáchal: el diagnóstico técnico de un geólogo del Conicet
Tras disertar en la Parroquia San José junto a la comunidad jachallera, Juan Pablo Milana dialogó con DIARIO HUARPE sobre la dinámica hídrica y la vulnerabilidad de la cuenca norte sanjuanina.
En un escenario de expectativa social, ante posibles nuevos proyectos mineros en el norte sanjuanino, la Sala Museo Memorial de la Parroquia San José de Jáchal fue escenario de una concurrida charla informativa sobre la dinámica hídrica de la región. La exposición estuvo a cargo del doctor en Ciencias Geológicas e investigador del Conicet, Juan Pablo Milana.
El encuentro contó con el respaldo de la Universidad Nacional de San Juan, el Conicet, el Santuario Arquidiocesano San José de Jáchal y la Pastoral Laudato si', y reunió a vecinos del departamento y miembros de la comunidad religiosa local.
La convocatoria se produjo tras la publicación en el Boletín Oficial del edicto correspondiente a la etapa de exploración del proyecto minero Nuevo Panacán. El área involucrada comprende 60.785 hectáreas, de las cuales el 53,6% se superpone con la cuenca de Huerta de Huachi, un Área Protegida municipal vinculada al acuífero libre Pampa del Chañar, principal fuente de abastecimiento de agua potable para unos 21.000 habitantes a través de un acueducto de 22 kilómetros.
La cuenca y el agua
Tras su exposición, DIARIO HUARPE dialogó con Milana para conocer el diagnóstico ambiental que presentó ante la comunidad jachallera, con énfasis en la vulnerabilidad de los sistemas hídricos de la zona.
Según el especialista la cuenca del río Jáchal presenta un importante grado de impacto y fundamenta su análisis en los antecedentes de los derrames vinculados a la mina Veladero ocurridos en 2015, 2016 y 2017, además de un reciente informe ecotoxicológico sobre peces hallados muertos en el dique Cuesta del Viento.
En relación con las intenciones de exploración en Huerta de Huachi, Milana advirtió sobre la vulnerabilidad hidrogeológica de la zona, respaldándose en antecedentes del Instituto Nacional del Agua (INA RR-653). “Al tratarse de un acuífero libre, sin capas protectoras de arcilla, cualquier efluente que se vierta en las nacientes de los ríos Huerta de Huachi, Pescado y Pajarillo infiltrará directamente hacia los pozos de captación en La Represa”, explicó.
A este análisis sumó un estudio satelital basado en el índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI), que, según señaló, permite observar que la ladera oriental de Huachi capta casi seis veces más humedad que la vertiente occidental.
Para el investigador, este comportamiento convierte a esa zona en una cuenca captadora de importancia para el equilibrio hídrico local.
Monitoreo permanente y embalse de depuración
Frente a los riesgos identificados, Milana señaló como una de las principales falencias la ausencia de un sistema de monitoreo hidrogeoquímico continuo de la cuenca.
El investigador explicó que los niveles de conductividad y de determinados iones en los ríos cordilleranos pueden experimentar variaciones de hasta el 100% en un solo día como consecuencia de la dinámica del deshielo. Por esa razón, consideró insuficientes las mediciones basadas exclusivamente en muestras tomadas de manera puntual.
Como alternativa, propone instalar estaciones automáticas de medición en el río Blanco, aguas arriba de Chinguillos y Malimán. El objetivo sería disponer de información permanente y generar un sistema de alerta temprana ante eventuales cambios en la calidad del agua o la aparición de plumas de contaminación.
“Poner una estación de medición continua es una obligación moral de los gobiernos”, manifestó.
Milana también planteó la construcción urgente de un embalse de depuración sobre el río Jáchal, ubicado antes del primer asentamiento poblacional. Según explicó, la infraestructura permitiría atenuar y sanear los efluentes provenientes de la cuenca antes de que alcancen sectores habitados.
Para el especialista, la construcción de esta obra debería ser una condición previa para habilitar nuevos emprendimientos mineros en la cuenca alta.
“Este dique permitiría atenuar y sanear los efluentes de la cuenca, constituyendo una condición indispensable antes de habilitar nuevos emprendimientos como Vicuña o autorizar la expansión minera en la cuenca alta”, sostuvo.
Milana consideró, además, que una infraestructura de estas características debió ser exigida a la mina Veladero desde el inicio de sus operaciones, con el objetivo de depurar cualquier residuo tóxico generado por la explotación.
En ese sentido, recordó que los pasivos ambientales pueden permanecer activos durante décadas después del cierre de una mina. Como ejemplo mencionó el caso de El Indio, un histórico yacimiento de oro, plata y cobre ubicado en la cordillera de los Andes de Chile, donde, tras el cierre de las operaciones, continuó generándose drenaje ácido de roca.
Cambiar el modelo de captar el agua
Otro de los puntos abordados por Milana en la charla fue el sistema de abastecimiento de agua potable de Jáchal. El investigador cuestionó la dependencia del bombeo subterráneo intensivo en Pampa del Chañar y planteó la necesidad de revisar el modelo de provisión.
Apoyándose en estudios financiados por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), sostuvo que no existirían barreras hidrogeológicas suficientes entre el ingreso del río Jáchal y la cuenca de Huachi. De acuerdo con su interpretación, esto implica que una extracción masiva mediante pozos podría favorecer el ingreso de aguas de menor calidad desde el río hacia el sistema de abastecimiento.
El investigador también cuestionó la dependencia energética del actual esquema. “Es una estupidez depender del bombeo eléctrico subterráneo. ¿Qué pasa si se corta la energía en Pampa del Chañar? Te quedás sin agua... como ya ha pasado”, afirmó. Como alternativa, propone migrar hacia un sistema de captación superficial en Puesto La Aguadita, ubicado a unos 1.915 metros sobre el nivel del mar.
Milana recordó que presentó este proyecto ante el Ejecutivo provincial en 2010, durante el gobierno de José Luis Gioja. Según explicó, el sistema permitiría captar un caudal continuo de entre 150 y 200 litros por segundo de agua, volumen que, de acuerdo con sus estimaciones, sería suficiente para abastecer a la población de Jáchal.
La propuesta contempla además aprovechar el desnivel topográfico existente entre el punto de captación y la ciudad. Los casi 800 metros de diferencia de altura permitirían transportar el agua mediante acueductos y, al mismo tiempo, incorporar turbinas para generar energía hidroeléctrica.
“Con este proyecto se reducirían sustancialmente los costos energéticos de bombeo y se garantizaría mayor seguridad hídrica ante eventuales cortes eléctricos”, concluyó.