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Salud y Bienestar > Salud infantil

Respiración bucal en niños: cómo afecta su desarrollo y descanso

El doctor Arturo Arabel, otorrinolaringólogo, explica cómo detectar la respiración bucal y prevenir consecuencias en la infancia.

Por Brenda Uñate
Hace 0 horas

La respiración bucal en la infancia puede afectar el descanso y el desarrollo facial.

Dormir con la boca abierta, roncar o respirar permanentemente por la boca pueden parecer hábitos sin demasiada importancia. Sin embargo, cuando estas conductas se mantienen durante la infancia, pueden ser señales de una dificultad respiratoria que merece atención. Además de afectar el descanso, la respiración bucal puede interferir en el desarrollo de la cara, el paladar y la dentición.

“En realidad, el ronquido es un síntoma que está asociado básicamente a esta respiración bucal”, explicó el doctor Arturo Arabel, otorrinolaringólogo, durante una entrevista en Salud & Bienestar.

El especialista señaló que se trata de una situación frecuente en la consulta y que puede tener diferentes causas, desde obstrucciones anatómicas hasta problemas funcionales.

Entre las causas más habituales aparecen la hipertrofia de adenoides, conocidas popularmente como vegetaciones, el aumento del tamaño de las amígdalas, los cornetes nasales y, en algunos casos, importantes desviaciones del tabique nasal. Cuando el paso de aire por la nariz resulta insuficiente, el niño comienza a utilizar la boca para poder respirar.

Una respiración que puede dejar huellas

El problema adquiere especial importancia durante los primeros años porque el rostro todavía está en pleno desarrollo.

Dr. Arturo Arabel, otorrinolaringólogo.

“Si el niño respira permanentemente por la boca, el paladar se deforma, se hace un paladar ojival”, explicó Arabel.

Esta alteración puede acompañarse de modificaciones en la posición de los dientes y en el crecimiento de los maxilares. El especialista también mencionó la retrognatia, una situación en la que el maxilar inferior queda retrasado respecto de su posición habitual.

Estas consecuencias pueden permanecer hasta la adultez y, cuando ya están instaladas, requieren tratamientos odontológicos y maxilofaciales más complejos. Por eso, la detección temprana permite actuar mientras el desarrollo facial todavía está en curso.

El ronquido también merece atención, especialmente cuando aparece junto con pausas respiratorias durante el sueño. En esos casos puede tratarse de un síndrome de apnea obstructiva del sueño, una condición que requiere evaluación médica.

Dormir mal también afecta el colegio

La respiración bucal nocturna no solamente puede modificar el desarrollo físico. Un niño que ronca o presenta apneas puede no alcanzar un descanso reparador. Al día siguiente puede levantarse cansado, con sueño y con menor capacidad de concentración.

“Un niño que ronca, hace apneas, respira por la boca durante la noche [...] es un niño que quizás no tiene un buen sueño, no descansa bien”, explicó Arabel.

Esa falta de descanso puede repercutir en el rendimiento escolar y en el comportamiento cotidiano.

Para detectar el problema, el especialista recomienda observar al niño en momentos de relajación, por ejemplo mientras mira televisión. Si permanece con la boca abierta y respira habitualmente por allí, es conveniente realizar una consulta. También hay que prestar atención durante la noche a los ronquidos, las pausas respiratorias o una respiración particularmente ruidosa.

El diagnóstico puede incluir una evaluación clínica, estudios radiológicos y, según cada caso, herramientas como la fibroendoscopía nasal. El tratamiento depende de la causa: puede contemplar medicación indicada por un especialista, tratamiento de alergias, trabajo con fonoaudiología o, cuando existe una obstrucción importante, una intervención quirúrgica.

Arabel remarcó que los aerosoles nasales deben utilizarse únicamente bajo indicación profesional. “El espray nasal, usado correctamente, adecuadamente y por un tiempo prolongado, achica un poquito el tema de los cornetes”, señaló.

Después de resolver una obstrucción, algunos niños necesitan además reeducar el patrón respiratorio, porque haber respirado por la boca durante años puede convertirse en un hábito. En esos casos, el trabajo con fonoaudiología puede ayudar a recuperar una mecánica respiratoria adecuada.

La recomendación central es observar y consultar a tiempo.

“La edad del desarrollo del macizo facial es en la niñez, es ahí, cuando son chiquitos. Ya después es tarde”, advirtió el especialista.

Una evaluación temprana no significa necesariamente llegar a una cirugía: permite conocer la causa y determinar el tratamiento más adecuado para favorecer un desarrollo saludable.

Esta entrevista fue realizada en Salud & Bienestar, programa que se transmite por HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube.

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