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Departamentales > Travesía y fe en Zonda

Seis horas a caballo y dos días de acampe para reparar la gruta en Sierras Azules

En diálogo con DIARIO HUARPE, José Campillay relató la travesía para reconstruir el santuario vandalizado y pidió respeto por el patrimonio.

Hace 0 horas
Vecinos de Zonda exigen mayor respeto y tolerancia hacia el patrimonio local, la identidad cultural de la región y las creencias ajenas.

Tras sufrir un nuevo y lamentable acto de vandalismo en la cumbre de Sierras Azules, vecinos de Zonda actuaron con rapidez para recuperar su patrimonio cultural y religioso. En un operativo comunitario que demandó dos jornadas completas a más de 1.700 metros de altura, los pobladores lograron reconstruir la gruta destruida y entronizar nuevamente las imágenes de la Virgen del Valle y la Virgen de Luján.

En diálogo con DIARIO HUARPE, José Campillay, vecino zonadino e impulsor de la iniciativa, detalló el enorme esfuerzo que significó volver a levantar el lugar de devoción tras ser atacado por desconocidos.

"Esta es la segunda vez que subimos a reparar la gruta. En febrero del año pasado la habíamos reconstruido tras el primer ataque, y en mayo nos enteramos de que volvieron a subir, rompieron todo, y una puerta pesada de hierro que habíamos puesto, la tiraron al precipicio", relató Campillay con un dejo de impotencia.

Una sacrificada travesía a caballo por la montaña

La misión requirió una compleja logística de montaña por la Quebrada de Pereira. Para llevar el material de construcción hasta la cumbre, la comitiva debió realizar una ardua travesía a caballo durante casi seis horas por senderos de alta dificultad.

"Llevamos nueve animales, unos cargados con bidones de agua, otros con cemento y herramientas. Es un trabajo muy dificultoso por el terreno del trayecto y las horas de marcha que demanda hacer cumbre", explicó Campillay a este medio.

El equipo estuvo integrado por cuatro personas unidas por la devoción: el propio Campillay, su coterráneo Luis Cortés —dueño de los caballos—, su hijo Juan Cortés, de 10 años, y Juan Manuel Herrera, un amigo llegado desde la ciudad Capital que se suma inmediatamente ante cada llamado.

Al alcanzar la cima, el escenario hallado para todos, fue desolador. "Ya no existía nada; ni santo, ni gruta, nada. Hasta el altar lo habían querido destruir", contó Campillay. "Encontramos pedazos de muñecas y juguetes, cosas raras para el lugar. Inclusive les habían cortado la cabeza a las imágenes religiosas, por lo que entendemos que puede haber sido un tipo de ritual lo que hicieron", detalló.

Dos días de trabajo ininterrumpido en la cumbre

Ante la gravedad de los destrozos, los cuatro voluntarios permanecieron dos días acampando en las alturas para completar las obras de restauración. Con esfuerzo manual, construyeron una hornacina de piedra más grande y reforzada, utilizando materiales transportados y rocas del cerro, donde colocaron nuevamente las dos estatuas santas.

"Hicimos una gruta más grande y más reforzada. Utilizamos piedras de la zona y colocamos dos imágenes nuevas otra vez, que ya están brillando nuevamente en la cima", dijo el vecino de Zonda. "Las buenas acciones prevalecen sobre las malas y por eso volvimos a subir", afirmó.

Un llamado a la conciencia y al respeto ciudadano

El cierre del histórico operativo estuvo acompañado por una profunda reflexión sobre la convivencia social. Campillay hizo un llamado a la conciencia ciudadana, exigiendo mayor respeto y tolerancia hacia el patrimonio local, la identidad cultural de la región y las creencias ajenas.

"Principalmente pedimos eso: que tenemos que tener un sentido de tolerancia y de respeto. No hace falta compartir las mismas ideas o creencias, pero en esta sociedad tiene que existir el respeto y la preservación por lo nuestro. Los zondinos tenemos un sentido de pertenencia muy grande y buscamos que esto se proteja y se cuide", enfatizó el vecino en sus declaraciones.

Finalmente, remarcó que el compromiso comunitario permanecerá inquebrantable frente a cualquier agresión futura: "Si vuelven a romperlas, vamos a ser los primeros en ofrecernos para volverlas a reparar. Creo que por cansancio vamos a terminar de imponer que esto se tiene que cuidar. Las buenas acciones siempre prevalecen".

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