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Si te molesta ver cosas desordenadas en casa, esto dice la psicología
La incomodidad frente al desorden no siempre responde al perfeccionismo: puede estar relacionada con la carga cognitiva y la necesidad de reducir estímulos.
POR REDACCIÓN
Ver ropa fuera de lugar, platos acumulados o distintos objetos dispersos por la casa puede resultar especialmente incómodo para algunas personas. Y esa sensación no necesariamente responde a una obsesión por la limpieza o al perfeccionismo: la psicología señala que detrás podría existir un intento del cerebro por disminuir la cantidad de estímulos que debe procesar.
Los ambientes desordenados ofrecen constantemente información visual. Aunque una persona no esté prestando atención de manera consciente a cada elemento, el cerebro continúa registrando aquello que se encuentra alrededor, lo que puede aumentar la carga cognitiva y dificultar la posibilidad de relajarse.
De esta manera, sentir la necesidad de acomodar los almohadones, guardar los utensilios de cocina o levantar objetos que quedaron fuera de lugar puede estar relacionado con la búsqueda de un entorno que demande menos esfuerzo mental.
Según investigaciones, los espacios con numerosos estímulos visuales que compiten por captar la atención pueden perjudicar la concentración y estar relacionados con mayores niveles de estrés.
Por qué el desorden puede generar tanta incomodidad
Existen distintos factores psicológicos y cognitivos que pueden explicar esta reacción. Uno de ellos es la carga cognitiva: cada elemento fuera de lugar puede convertirse en un pequeño estímulo que el cerebro continúa procesando, incluso cuando la persona intenta descansar.
También aparece la necesidad de control. Un ambiente organizado puede transmitir una mayor sensación de estabilidad, mientras que el caos exterior puede generar la percepción de que existen asuntos pendientes.
La sensibilidad al desorden, además, puede aumentar en momentos de mayor presión laboral, preocupaciones o estrés cotidiano. En esos períodos, encontrarse con un ambiente cargado de estímulos puede sumar una exigencia adicional.
Otro aspecto es el procesamiento sensorial. Algunas personas presentan una mayor sensibilidad frente a los estímulos visuales y, por eso, pueden sentirse más afectadas cuando encuentran numerosos objetos fuera de su lugar.
Por ese motivo, ordenar un ambiente no tiene únicamente un efecto estético. Para determinadas personas, reducir la cantidad de estímulos presentes en el hogar también puede favorecer una mayor sensación de calma y facilitar el descanso mental.