Judiciales > Va a juicio
Un policía cuidaba una escuela, sacó su arma y disparó contra un kiosco
Francisco Pelaytay realizaba adicionales en la Escuela Jorge Luis Borges, en Chimbas. La Fiscalía sostiene que disparó su arma reglamentaria sin justificación.
Mientras realizaba un adicional y tenía a su cargo la seguridad de una escuela de Chimbas, el policía Francisco Pelaytay habría sacado su arma reglamentaria y efectuado un disparo que terminó ingresando a una propiedad cercana, donde funciona una especie de kiosco. Ahora, luego de que la jueza Chicón rechazara el pedido de sobreseimiento de la defensa, el efectivo quedó encaminado a juicio.
El hecho ocurrió cuando Pelaytay se encontraba realizando adicionales en la Escuela Jorge Luis Borges, ubicada en el departamento Chimbas. Según la teoría del caso del Ministerio Público Fiscal, el funcionario policial efectuó un disparo con su arma reglamentaria, una pistola calibre 9 milímetros.
El proyectil terminó en una vivienda situada a pocos metros del establecimiento educativo. De acuerdo con lo expuesto por la Fiscalía durante la audiencia, la bala atravesó una ventana de la propiedad, donde funciona un kiosco, y quedó incrustada en una pared de material durlo, a una altura aproximada de 1,85 metros.
La audiencia realizada fue la continuación de otra celebrada la semana pasada y que había pasado a un cuarto intermedio. En esta instancia se avanzó con el ofrecimiento y la depuración de las pruebas que podrían ser utilizadas en el futuro juicio oral.
Durante el proceso, la defensa había realizado distintos planteos, entre ellos un pedido de sobreseimiento. Sin embargo, la jueza Chicón decidió no hacer lugar a esos cuestionamientos, por lo que la causa avanzará hacia la próxima etapa: el juicio oral y público.
Para la Fiscalía, el hecho encuadra en el artículo 248 del Código Penal, correspondiente al incumplimiento de los deberes de funcionario público. La acusación considera que el disparo constituyó un uso indebido del arma reglamentaria.
La defensa sostiene una explicación diferente sobre lo sucedido. Según su teoría del caso, el policía habría efectuado el disparo luego de que personas desconocidas arrojaran piedras contra la escuela donde cumplía el adicional.
No obstante, desde la Fiscalía señalaron que no hay personas identificadas por ese supuesto ataque ni daños constatados en el establecimiento educativo que permitan corroborar esa versión.
Superada la etapa de ofrecimiento y depuración de pruebas, las partes deberán avanzar ahora hacia la audiencia en la que se definirá la realización del juicio. La pretensión del Ministerio Público Fiscal es una condena de dos años de prisión en suspenso y la correspondiente inhabilitación para ejercer funciones policiales.