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Psicomotricidad y bienestar: claves para mejorar la calidad de vida
La licenciada Gabriela Prior Molina explicó que la psicomotricidad favorece el bienestar físico, emocional y cognitivo desde la infancia hasta la adultez mayor.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
Como parte de los contenidos de Salud & Bienestar, el programa que se emite por HUARPE TV, TDA 19.2, Kick y YouTube, la licenciada en psicomotricidad Gabriela Prior Molina, formada en gerontología y gerontopsicomotricidad, compartió conceptos clave sobre una disciplina que cada vez gana más espacio dentro de las terapias integrales. Su objetivo principal es favorecer el desarrollo humano a través del movimiento, las emociones y los procesos cognitivos, entendiendo a la persona como un todo.
Durante la entrevista, la especialista remarcó que la psicomotricidad no se limita a la infancia, como muchas personas suelen creer, sino que acompaña a las personas a lo largo de todo el ciclo vital. “La psicomotricidad es una disciplina que tiene sus bases en la neurofisiología y la psicología. Estudia la relación que se establece entre el movimiento, la emoción y los procesos cognitivos”, explicó.
Desde esta mirada, el cuerpo no es únicamente una estructura física, sino también el lugar donde se expresan experiencias, emociones, vínculos y aprendizajes. Por eso, el trabajo psicomotriz busca comprender cómo cada persona construye su propia corporalidad a lo largo de la vida.
Mucho más que movimiento
Según detalló Prior Molina, la psicomotricidad es una terapia psicocorporal que promueve el conocimiento y el registro consciente del propio cuerpo. La intervención no se enfoca únicamente en una dificultad o diagnóstico determinado, sino en la persona en su totalidad.
“La psicomotricidad favorece el registro del propio cuerpo, ser conscientes de este cuerpo que tengo y qué posibilidades tiene este cuerpo”, señaló.
Esta perspectiva permite abordar situaciones vinculadas a trastornos del desarrollo, enfermedades neurológicas, alteraciones emocionales o simplemente acompañar procesos de crecimiento y adaptación. El objetivo es potenciar los recursos de cada individuo y mejorar su calidad de vida.
La profesional destacó que la construcción corporal nunca termina. “La construcción del cuerpo no termina más”, afirmó. Por ese motivo, la disciplina trabaja con niños, adolescentes, adultos y personas mayores, adaptando las estrategias a las necesidades de cada etapa.
La importancia de mantenerse activo en la vejez
Uno de los campos en los que Gabriela Prior Molina se especializa es la gerontopsicomotricidad, un área que desarrolla técnicas específicas para el acompañamiento de personas mayores.
A medida que avanza el envejecimiento, aparecen cambios físicos, emocionales y sociales que pueden impactar en la autonomía y el bienestar. La quietud, ciertas enfermedades, la medicación o la disminución de los vínculos suelen formar parte de este escenario.
Frente a ello, la especialista trabaja para fortalecer la conciencia corporal, el equilibrio, la coordinación y la confianza en el movimiento. Actualmente desarrolla talleres de prevención de caídas, donde además de los aspectos físicos se abordan las emociones que genera el miedo a caerse y perder independencia.
“La vejez no es sinónimo de deterioro y tenemos que seguir construyéndonos”, expresó. También destacó que la jubilación suele representar un momento de cambio profundo para muchas personas, que pasan de una rutina activa a una sensación de vacío o inutilidad.
En este contexto, la psicomotricidad propone nuevas formas de participación y bienestar. “Mi receta es el movimiento y mi receta son los vínculos afectivos”, resumió.
La especialista advirtió que la soledad es uno de los factores que más afecta a las personas mayores y que puede favorecer distintos deterioros emocionales, cognitivos y físicos. Por eso, recomendó sostener una vida activa a través de hábitos saludables, actividad física, lectura, música, contacto con la naturaleza y espacios de socialización.
“La buena alimentación, moverse, estar sostenido por los vínculos afectivos, leer, escuchar música, meditar y conectarse con la naturaleza” forman parte de las herramientas que contribuyen a un envejecimiento saludable.
Desde esta mirada integral, la psicomotricidad se presenta como una disciplina que acompaña a las personas durante toda la vida, ayudándolas a reconocer sus capacidades, fortalecer su autonomía y construir bienestar a través del movimiento y la conexión con los demás.