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Carne vacuna: el consumo interno cayó al nivel más bajo
La compra cayó a 47 kilos por habitante al año entre enero y junio. Mientras las exportaciones crecieron un 10,2%, impulsadas, la baja oferta y el escaso poder de compra modifican la dieta de los hogares.
POR REDACCIÓN
El mercado de la carne en Argentina atraviesa una profunda reconfiguración estructural. Entre enero y junio, el consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, representando casi 132 mil toneladas menos que en el mismo período del año anterior. Medido por habitante, el promedio de los últimos doce meses descendió a 47 kilos por año, lo que implica una caída del 8,2% interanual y el nivel más bajo desde que la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) elabora su serie histórica desde la década de 1990.
La curva del consumo doméstico contrasta con el comportamiento del comercio exterior. En el mismo semestre, las exportaciones de carne vacuna treparon a 408.600 toneladas res con hueso, un 10,2% más (38 mil toneladas adicionales) en comparación con 2025. El principal impulso provino de la ampliación de la cuota de importación de Estados Unidos, mercado que se sumó a China como gran demandante del producto argentino.
Como resultado de este cruce de tendencias, la distribución de la producción se modificó sustancialmente: mientras que hace un año el 75,6% de la carne quedaba en el país y el 24,4% se enviaba al exterior, en el primer semestre del año la relación pasó al 71,4% para el mercado interno y 28,6% para la exportación.
Factores detrás de la menor oferta y precios
La producción total de carne alcanzó 1,428 millones de toneladas res con hueso, registrando un retroceso del 6,2% interanual (93.860 toneladas menos). Según CICCRA, la menor disponibilidad de hacienda para faena —secuela de la sequía de 2022-2023 y el fin de un ciclo de tres años de liquidación de existencias— explica la contracción, aunque el mayor peso promedio de los animales logrado por las recrías a campo permitió compensar parcialmente el impacto.
Poder adquisitivo
Por el lado de la demanda, incide el aumento del precio relativo. Según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el kilo promedio cotizó en torno a $18.564. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los precios acumularon una suba del 68,6% en doce meses, superando a la inflación general.
Pese a este acumulado, CICCRA detectó en junio una ligera moderación mensual del -0,1% en el valor promedio de los cortes, con bajas en el asado (-1,8%), la nalga (-0,9%) y el cuadril (-0,5%), frente a incrementos en la carne picada común (2,1%) y la paleta (0,6%).
Exportaciones, importaciones y cambio de dieta
Dado que los mercados internacionales pagan valores más competitivos, las proyecciones indican que el volumen disponible para el consumo interno podría seguir contrayéndose hasta ubicarse entre los 43 y 44 kilos anuales por habitante. En este escenario, la industria no prevé cambios significativos en la tendencia de precios al menos hasta el segundo semestre de 2027.
El panorama se completa con dos fenómenos paralelos:
Aumento de las importaciones: Entre enero y mayo ingresaron 10.514 toneladas de carne vacuna (un 67% más que en el mismo período de 2025), provenientes en un 85% de Brasil.
Sustitución por otras proteínas: La ingesta de carne de ave alcanzó los 47,7 kilos por habitante, equiparando prácticamente al consumo vacuno. Sumando la carne de pollo y el huevo, la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA) proyecta un consumo de 75 kilos por persona para este año. En total, la dieta argentina suma 116,5 kilos anuales de proteína animal, manteniéndose entre las más altas a nivel mundial, pero con una composición distinta a la histórica.
Aunque la CICCRA señala que la ganadería podría estar iniciando una fase de recuperación del stock bovino, este proceso aún no se traduce en una mayor oferta interna, reabriendo el debate sobre el equilibrio entre el abastecimiento del mercado doméstico y los envíos al exterior.