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El glaciar Perito Moreno retrocede y su pérdida se ve desde el espacio
Tras décadas de equilibrio, el coloso de Santa Cruz inicia un retroceso acelerado captado por satélites, marcando el fin de su histórica estabilidad.
El satélite Sentinel-2 del programa europeo Copernicus ha capturado una realidad preocupante en la provincia de Santa Cruz: el frente de hielo del glaciar Perito Moreno muestra un retroceso evidente que ya puede observarse nítidamente desde el espacio. Esta masa de hielo, que durante décadas fue considerada una rareza glaciológica por su inusual estabilidad frente al calentamiento global, ha comenzado una transición en su comportamiento que alarma a los científicos. En una imagen reciente tomada el 30 de junio pasado, la comparación con la posición del frente en 2016 revela una brecha incuestionable.
Un cambio de paradigma en el hielo patagónico
Durante gran parte del último siglo, mientras otros gigantes de la Patagonia retrocedían sin pausa, el Perito Moreno se mantenía firme, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y en uno de los glaciares más estudiados del planeta. Sin embargo, investigaciones recientes de la Universidad de Concepción en Chile y el Instituto de Tecnología Birla Mesra en India, basadas en casi 30 años de registros satelitales, confirman que esta condición excepcional ha terminado. Los datos indican una tendencia de retroceso sostenida que rompe el patrón de avances y retrocesos moderados que lo caracterizó históricamente.
El récord histórico de 2025
El dato más alarmante de la serie analizada entre 1997 y 2025 ocurrió el año pasado: el frente del glaciar retrocedió aproximadamente 385 metros en el sector del Lago Argentino, marcando el mayor retroceso frontal registrado en casi tres décadas. Entre 1997 y 2023, el glaciar ya había perdido cerca de 3 kilómetros cuadrados de superficie, lo que representa el 1% de su área original, pero la mayor parte de esa pérdida se ha concentrado en los últimos años, evidenciando una aceleración del proceso. Rodrigo Abarca del Río, coautor del estudio, advierte que esto no es un evento aislado, sino una transición en el comportamiento de este emblema patagónico.
El colapso de la barrera natural
Los primeros indicios de este cambio sistémico se detectaron en 2018, cuando científicos de Japón y Argentina notaron que el glaciar perdía masa de forma dinámica por primera vez en un siglo. La clave de su antigua estabilidad residía en una morrena sumergida, una barrera natural de sedimentos en el fondo del lago que funcionaba como un ancla. Al alejarse de esta protección, el hielo comenzó a moverse con mayor rapidez hacia el agua, perdiendo volumen aceleradamente. Solo entre 2019 y 2023, el frente retrocedió más de 800 metros, y en los últimos meses se han reportado desprendimientos basales cada vez más frecuentes.
Un aviso para los glaciares del mundo
Lo que ocurre hoy en el Perito Moreno es una síntesis visual de un fenómeno global. El geólogo Lucas Ruiz señala que este caso anticipa cambios similares en otros glaciares que terminan en lagos; una vez que se pierde el soporte de la morrena, el retroceso puede volverse abrupto e irreversible. Las Naciones Unidas han advertido que el ritmo del deshielo por el calentamiento global no tiene precedentes, poniendo en riesgo la seguridad hídrica y elevando el nivel del mar. La imagen de Copernicus no es solo un registro geográfico; es la prueba de que incluso los gigantes que creíamos inamovibles están cediendo ante la crisis climática. Lo que antes eran gráficos y tablas complejas, hoy es una herida visible desde el espacio que marca el fin de una era para la glaciología argentina.