PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

El oro explica el 65% de las exportaciones mineras argentinas

El oro representa el 65% de las exportaciones mineras. En 2035, el cobre pasaría a liderar con el 52%, según un informe de Empiria.

POR REDACCIÓN

Hace 6 horas
Las exportaciones de oro representan dos de cada tres dólares que exporta la minería argentina. Foto: (Archivo). 

El oro sigue siendo, por lejos, el mineral que más divisas genera para la minería argentina. En el primer cuatrimestre de 2026, el sector minero exportó 3.200 millones de dólares, más del doble que en el mismo período de 2017 y un 81% más que hace apenas un año. El oro explica el 65% de ese total, con 2.098 millones de dólares, según un informe de la consultora Empiria.

Detrás del oro quedaron el litio, con 623 millones de dólares pese a ser el mineral que más crece en volumen, y la plata, con 402 millones de dólares. La cuenta es contundente: dos de cada tres dólares que factura hoy la minería argentina dependen de un solo mineral.

Ahí está también el costado más frágil. Porque el oro no está exportando más: está exportando más caro. En el primer cuatrimestre se embarcaron 112 toneladas, un volumen casi calcado al de 2017 (116 toneladas) y apenas el doble que en 2007. Lo que se disparó fue el precio, no la producción: hace una década su tope máximo fue de 1.370 dólares por onza y hoy ronda los 4.500 dólares.

El informe de Empiria, firmado por los economistas Hernán Lacunza y Nicolás Gadano, concluye que la dinámica exportadora de la minería argentina es, hoy, "una función del precio internacional del oro". Es decir, la bonanza de estos meses depende más de lo que pasa en Londres o Nueva York que de una Argentina que extrae más metal.

Con el litio ocurre lo inverso. Ahí sí hay una historia de volumen genuino: las toneladas exportadas pasaron de 2.880 en 2007 a 47.592 este año, un salto que refleja la puesta en marcha de los proyectos en los salares del norte y que llevó al país al tercer puesto entre los productores mundiales. Lo que falta es precio: golpeado por la sobreoferta desde el pico de 2022-2023, recién empieza a recomponerse, y por eso, pese a exportar volúmenes muchísimo mayores que el oro, genera todavía menos de un tercio de esas divisas.

De todos modos, el mapa va a cambiar. Si hoy el oro explica dos tercios del negocio, la foto que se proyecta para 2035 es otra: un sector exportando 37.000 millones de dólares, que son seis veces más que ahora, donde el cobre pasaría a representar el 52% del total; el litio, el 32% y el oro caería a menos del 10%. El mineral que hoy manda quedaría relegado, en apenas una década, al tercer lugar.

Ese vuelco no depende de que cambien los precios internacionales, sino de algo más terrenal: los tiempos propios de la actividad minera. Entre que se anuncia una inversión y arranca la construcción, y entre que se inicia la fase constructiva y sale el primer embarque, pasan entre cinco y ocho años, con etapas de exploración, estudios de factibilidad y aprobaciones ambientales de por medio. Y hay un dato que suele pasar desapercibido: la construcción recién empieza cuando la empresa tiene aprobado el 100% del capital del proyecto, no antes. Eso explica por qué el oro pesa tanto ahora mismo: son minas que ya están en producción y reaccionan casi al instante cuando sube el precio.

El cobre, en cambio, está un paso atrás en esa cadena de tiempos. Los proyectos están todos en distintas etapas previas a la construcción, presentados al RIGI o en trámite de aprobación. Por eso la curva de exportaciones de cobre que se proyecta no es una pendiente suave, sino una escalera: números marginales hasta ahora, un primer salto a unos 4.600 millones de dólares hacia 2030, y un segundo salto de otra escala a partir de 2032, con exportaciones por encima de los 10.000 millones de dólares anuales.

En ese proceso, Empiria define al RIGI como "catalizador": acumula proyectos mineros presentados por casi 50.000 millones de dólares, de los cuales ya está aprobado alrededor de un 42%. Pero la aprobación del régimen no es, en rigor, el punto de inflexión de un proyecto minero. Por más beneficios fiscales asegurados que tenga, cualquier proyecto sigue siendo, en los papeles, una posibilidad.

Esa distinción es la clave para leer el próximo lustro de la minería argentina. Mientras el oro siga marcando el pulso exportador gracias al precio internacional, la pregunta que importa no es cuánto vale el metal, sino cuántos de esos 50.000 millones de dólares presentados al RIGI logran cruzar la frontera entre el anuncio y la obra. De esa velocidad depende que el cobre llegue a tiempo a la cita de 2032, y que San Juan, Catamarca y Salta terminen de consolidarse como los nuevos polos de la minería argentina.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD