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Sociedad > Impacto

El Súper Niño llega con fuerza: advierten por pérdidas y posibles aumentos

El fenómeno podría mejorar las cosechas, pero las inundaciones amenazan la producción, el transporte y los precios de los alimentos.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
El Súper Niño podría provocar importantes consecuencias económicas.

El fenómeno climático conocido como Súper Niño encendió las alertas en Argentina por sus posibles consecuencias económicas durante los próximos meses. Mientras las lluvias podrían favorecer la producción agropecuaria y mejorar las cosechas de 2027, el exceso de agua amenaza con provocar inundaciones, pérdidas productivas y aumentos en algunos alimentos. El Gobierno nacional sigue de cerca la evolución del fenómeno, que ya genera complicaciones en provincias del Litoral.

Según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), publicado en octubre, el país atraviesa condiciones de El Niño de fuerte intensidad. Los modelos climáticos indican una probabilidad del 100% de que esta fase se mantenga durante el trimestre octubre, noviembre y diciembre, con posibilidades de intensificarse.

Las consecuencias económicas podrían ser muy diferentes según la región. En las zonas agrícolas, una mayor disponibilidad de agua puede favorecer el desarrollo de los cultivos. Sin embargo, cuando las precipitaciones superan determinados niveles, aparecen dificultades para cosechar, transportar mercadería y mantener la actividad productiva.

El campo podría beneficiarse, pero las inundaciones generan preocupación

Uno de los sectores que sigue con mayor atención la evolución de El Niño es el agropecuario. Históricamente, este fenómeno estuvo asociado con mejores rendimientos de soja y maíz en distintas regiones productivas de Argentina.

Un análisis de la consultora EcoGo señaló que, durante las campañas agrícolas registradas desde 1980/81 bajo condiciones de El Niño, los rendimientos de soja estuvieron en promedio un 6,1% por encima de su tendencia, mientras que los del maíz fueron un 6,4% superiores.

Para la campaña 2026/27, las estimaciones iniciales contemplan una producción de 155,8 millones de toneladas. Bajo un escenario favorable de lluvias, los principales cultivos podrían aportar alrededor de siete millones de toneladas adicionales. Sin embargo, se trata de un ejercicio basado en antecedentes históricos y no de una proyección confirmada.

El principal riesgo aparece cuando las lluvias se vuelven persistentes. Los campos inundados, los caminos rurales anegados y las dificultades para trasladar granos pueden provocar pérdidas que reduzcan los beneficios de una buena campaña.

Los precios de los alimentos, bajo la lupa

Otra de las preocupaciones está relacionada con el impacto que las condiciones climáticas podrían tener sobre la inflación.

Las inundaciones pueden interrumpir cadenas de abastecimiento, encarecer el transporte y reducir temporalmente la oferta de determinados productos. En ese contexto, los especialistas no descartan presiones sobre algunos precios.

Uno de los rubros que genera atención es la carne vacuna. En el mercado se analizan posibles aumentos de hasta el 10% hacia fin de año, aunque todavía no está determinado cuánto podría atribuirse al fenómeno climático.

El comportamiento del consumo y la disponibilidad de hacienda también serán factores determinantes para la evolución de los valores en las carnicerías.

Pérdidas millonarias y efectos sobre la energía

Las consecuencias del Súper Niño también podrían alcanzar a la construcción, el transporte y las actividades comerciales de las zonas afectadas.

De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial realizadas en 2021, las inundaciones provocan pérdidas anuales cercanas a los US$1.000 millones en Argentina por destrucción de activos, aunque esa cifra no corresponde específicamente al episodio actual.

En paralelo, el incremento de los caudales de los ríos podría favorecer una mayor generación de energía hidroeléctrica y reducir ciertos costos del sistema eléctrico. No obstante, ese beneficio dependerá de las condiciones de operación de las represas y no necesariamente se trasladará a las facturas de los usuarios.

Por ahora, el impacto económico definitivo continúa siendo incierto. Las próximas semanas serán fundamentales para determinar si el aumento de las precipitaciones termina beneficiando la producción nacional o si las inundaciones generan pérdidas superiores a las mejoras esperadas para la cosecha de 2027.

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