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Los hábitos que ayudan a cuidar los huesos después de los 30
Actividad física, calcio, vitamina D y fuerza muscular son algunas de las claves para conservar la masa ósea y reducir el riesgo de fracturas.
POR REDACCIÓN
La salud de los huesos empieza a cobrar especial importancia después de los 30 años, etapa en la que la masa ósea alcanza su punto máximo y, con el paso del tiempo, puede comenzar a disminuir. Por eso, especialistas remarcan que incorporar hábitos saludables desde edades tempranas puede ayudar a reducir el riesgo de osteoporosis y fracturas en la adultez.
La densidad mineral ósea refleja la cantidad de minerales, principalmente calcio y fósforo, presentes en el tejido óseo. Cuanto mayor es esa densidad, más resistentes suelen ser los huesos. En cambio, su disminución puede aumentar la posibilidad de fracturas ante caídas o incluso movimientos cotidianos.
Uno de los puntos clave es la actividad física. Los ejercicios que implican soportar el peso corporal, como caminar, trotar, bailar o subir escaleras, ayudan a estimular el tejido óseo. También es importante sumar entrenamiento de fuerza, ya que el trabajo muscular genera una carga que favorece el mantenimiento de los huesos.
El equilibrio y la coordinación también cumplen un rol central, especialmente con el paso de los años. Mejorarlos puede disminuir el riesgo de caídas, una de las principales causas de fracturas en personas mayores.
La alimentación es otro de los pilares. Mantener una ingesta adecuada de calcio, vitamina D y proteínas contribuye a conservar la estructura ósea. Entre los alimentos recomendados aparecen los lácteos, verduras de hojas verdes, pescados, huevos y productos fortificados.
Además, los especialistas recomiendan evitar el tabaquismo y limitar el consumo excesivo de alcohol, ya que ambos factores pueden perjudicar la salud de los huesos. También es importante consultar a un profesional ante antecedentes familiares de osteoporosis, fracturas frecuentes, tratamientos prolongados con corticoides u otros factores de riesgo.
La pérdida de masa ósea suele avanzar sin síntomas evidentes, por lo que muchas personas recién descubren el problema después de una fractura. Por ese motivo, la prevención y los controles médicos adquieren especial importancia a medida que avanza la edad.