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Milei celebró el triunfo de Abelardo de la Espriella por la presidencia de Colombia
El apodado “El Tigre” se quedó con la segunda vuelta que se llevó a cabo este domingo en el país cafetero. El nuevo mandatario colombiano tiene como referente al jefe de Estado argentino.
POR REDACCIÓN
De acuerdo con el conteo oficial, De la Espriella triunfó con 12.842.300 votos, lo que representa un 49,71%, según el 98,91% de las mesas informadas por la Registraduría Nacional del Estado Civil. Así venció al candidato del oficialismo, que era secundado por Gustavo Petro, Iván Cepeda.
En la primera vuelta presidencial, el entonces candidato había liderado la contienda con 10.361.499 sufragios, que representaron el 43,74% de los votos, mientras que Cepeda alcanzó 9.688.361 votos, correspondientes al 40,90% del total registrado.
Con estos resultados, el presidente Javier Milei felicitó por X la victoria electoral a de la Espriella: “EL LEÓN Y EL TIGRE RUGEN EN LATINOAMÉRICA...!!! Felicito enormemente a @ABDELAESPRIELLA por su histórica victoria en Colombia. Hoy la mayoría de los colombianos eligieron el camino de la libertad económica, la prosperidad, la seguridad implacable y decirle BASTA al crimen organizado transnacional y al narcotráfico”, escribió en sus redes sociales”.
Otro de los que saludó al flamante presidente de Colombia fue el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien escribió: “Que gran noticia para Colombia y nuestro continente! Felicitaciones”. En esa línea, el asesor presidencial Santiago Caputo también dejó un breve mensaje citando el tweet de Milei: “La libertad avanza”.
También apareció con un mensaje la presidenta de la bancada de LLA en el Senado, Patricia Bullrich. “¡Felicitaciones, Presidente electo @ABDELAESPRIELLA! Argentina y Colombia tienen mucho para trabajar juntos: más seguridad, más cooperación y una lucha firme contra el narcotráfico. América Latina está eligiendo y avanzando hacia las ideas de la libertad, la ley y el orden. ¡Vamos!“.
De la Espriella había llegado a la contienda electoral con un discurso de mano dura y rechazo a las “castas políticas”, al mejor estilo de Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y de Donald Trump en Estados Unidos.
Su estrategia electoral estuvo basada en una confrontación directa con las propuestas del oficialismo y en la promesa de recuperar el orden público mediante una política de “mano dura” contra el crimen organizado y la corrupción. A lo largo de la campaña expresó admiración por líderes internacionales de derecha como Javier Milei, defendió el fortalecimiento de las fuerzas armadas y planteó la construcción de cárceles de alta seguridad inspiradas en modelos implementados en otros países de la región.
Entre sus principales propuestas figuraron la reactivación de las fumigaciones contra cultivos ilícitos, el fortalecimiento de la cooperación militar con Estados Unidos e Israel, la creación de grupos especializados para combatir organizaciones criminales y la reducción de impuestos. También anunció su intención de impulsar nuevos contratos de exploración petrolera y eliminar el impuesto del 4x1000 como parte de una estrategia para estimular la actividad económica.
La figura de De la Espriella ha estado acompañada de controversias durante buena parte de su carrera pública. Organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresaron preocupaciones por acciones judiciales promovidas contra periodistas y columnistas, señalando que algunos de esos procesos podían generar efectos inhibitorios sobre el ejercicio de la libertad de expresión y el trabajo periodístico.
Igualmente, varias declaraciones y episodios protagonizados por el entonces candidato generaron críticas de sectores políticos, organizaciones de mujeres y analistas. Durante la campaña enfrentó cuestionamientos relacionados con comentarios considerados machistas y por algunos comportamientos ocurridos en entrevistas y espacios públicos. De la Espriella respondió a varias de esas controversias y, en algunos casos, ofreció explicaciones o disculpas públicas.
En materia programática, el nuevo presidente defendió la tesis de que “la paz no se negocia, se impone” y sostuvo que la principal prioridad de su administración será combatir el narcotráfico, la extorsión y los grupos armados ilegales. También manifestó su oposición al aborto, su respaldo a la denominada familia tradicional y su intención de fortalecer las relaciones estratégicas con Estados Unidos.
En política exterior anunció que mantendría una posición crítica frente al Gobierno venezolano mientras no existan, según sus planteamientos, condiciones democráticas plenas en ese país.
Casado desde 2008 con Ana Lucía Pineda y padre de cuatro hijos, De la Espriella llega a la Presidencia acompañado por el economista José Manuel Restrepo como vicepresidente.