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Munisaga hizo de árbitro, Gramajo jugó ¿Señales de una sociedad rumbo a 2027?
Mientras el peronismo sanjuanino muestra dirigentes que construyen sus propios espacios, Carlos Munisaga y Fabián Gramajo volvieron a compartir una escena que alimenta los interrogantes sobre el armado electoral de 2027.
Por Mauricio Laciar
En el fútbol, las revanchas sirven para volver a medirse. En la política, a veces, también permiten observar quiénes comparten equipo, quiénes prefieren jugar por separado y quiénes empiezan a construir algo más que una relación circunstancial.
Este sábado 10, en un predio de Chimbas, la revancha futbolera entre los equipos identificados con Rawson y Chimbas dejó una postal que invita a mirar más allá de la pelota. Carlos Munisaga, intendente de Rawson, no se metió en el partido como jugador: hizo de árbitro. Fabián Gramajo, exintendente chimbero y referente de San Juan Te Quiero, sí estuvo dentro de la cancha.
Pero hubo un segundo capítulo. Después del partido, ambos sectores compartieron un almuerzo. Y esa continuidad, fuera del campo de juego, agrega un elemento a la lectura política del encuentro.
Munisaga con el silbato, Gramajo jugando y, después, los dos espacios sentados a la misma mesa. La secuencia permite plantear una pregunta que empieza a tomar relevancia en la conversación peronista: ¿Se trata solamente de una relación entre dirigentes que comparten una actividad deportiva o de una señal de entendimiento político con la mirada puesta en 2027?
No hay una fórmula electoral confirmada ni un acuerdo formal que permita dar por cerrada esa interpretación. Pero el encuentro tiene antecedentes y se produce en un momento en el que el justicialismo sanjuanino todavía debe resolver cómo ordenará sus liderazgos, hoy es un lío en puerta.
La revancha que terminó alrededor de una mesa
La primera edición del partido se había jugado semanas atrás en Rawson. Esta vez, la pelota se trasladó a Chimbas, el territorio que durante ocho años tuvo a Gramajo al frente de la Intendencia.
El detalle político estuvo en los roles. Munisaga, que actualmente conduce Rawson, asumió la función de árbitro, mientras Gramajo participó como jugador. La escena, por sí sola, ofrece una metáfora tentadora: uno observa y ordena el juego; el otro está adentro, compitiendo.
Sin embargo, el almuerzo posterior es el dato que amplía el significado del encuentro. La relación no quedó limitada a compartir una cancha, sino que continuó en una mesa con integrantes de ambos sectores.
En política, los encuentros sociales no equivalen automáticamente a acuerdos electorales. Pero cuando los protagonistas son dirigentes con trayectoria, representación territorial y aspiraciones propias, esas escenas pueden adquirir interés periodístico, especialmente cuando se producen en la antesala de un nuevo ciclo electoral.
La pregunta ya no pasa solamente por quién ganó el partido. Pasa por qué expresa la continuidad del encuentro y qué lugar puede ocupar esa relación dentro del futuro del peronismo.
Rawson y Chimbas, dos territorios en el tablero
La relación tiene una dimensión territorial. Rawson y Chimbas son dos departamentos de relevancia para la política sanjuanina, tanto por su peso demográfico como por sus estructuras partidarias y su tradición de representación justicialista.
Munisaga llegó a la intendencia de Rawson en 2023, después de haber sido diputado provincial y secretario de Estado de Seguridad y Orden Público. De cara a 2027, deberá definir si busca un segundo mandato o si pretende ampliar su participación en la discusión política provincial.
Gramajo gobernó Chimbas durante dos períodos consecutivos y construyó allí su principal base de representación. La Intendencia está actualmente a cargo de Daniela Rodríguez, pero el futuro político del espacio que encabezó Gramajo sigue siendo una variable de interés para la reorganización del peronismo departamental.
Los dos dirigentes tienen, por lo tanto, recorridos distintos y objetivos que todavía deben definirse. Una eventual articulación podría tomar diferentes formas: apoyo mutuo en las disputas locales, participación en un armado provincial o coincidencias dentro de una estrategia más amplia del PJ.
Por ahora, ninguna de esas alternativas puede darse por confirmada. Lo que sí existe es una relación pública que vuelve a quedar expuesta y que tiene como escenario dos departamentos con peso propio en el mapa electoral.
Un peronismo con varios frentes abiertos
La postal de Chimbas contrasta con un peronismo que todavía muestra diferentes liderazgos, espacios y estrategias de cara a 2027.
Cristian Andino viene desarrollando su propio recorrido político y mantiene vínculos con sectores del justicialismo provincial. José Luis Gioja conserva su referencia histórica dentro del partido y apuntala a Facundo Perrone que impulsa una renovación vinculada al espacio nacional de Axel Kicillof.
Sergio Uñac, por su parte, busca sostener su centralidad en la reorganización del peronismo sanjuanino y mantiene contactos con referentes nacionales, como Máximo Kirchner. La discusión provincial está atravesada, además, por las diferencias sobre el liderazgo, la renovación dirigencial y los mecanismos para definir las candidaturas.
En ese tablero, los distintos espacios construyen sus propios vínculos y buscan llegar a la próxima elección con capacidad de negociación. Las posiciones no son necesariamente definitivas y todavía hay margen para acuerdos, internas y reacomodamientos.
En ese contexto, la relación entre Munisaga y Gramajo ofrece una imagen particular: dos dirigentes que comparten una actividad, continúan el encuentro alrededor de una mesa y sostienen antecedentes de reconocimiento mutuo.
La pregunta es si esa cercanía seguirá expresándose en gestos públicos o si terminará traducida en una construcción electoral concreta.
¿El árbitro de hoy será el socio político de mañana?
La escena tiene una última vuelta. En el partido, Munisaga estuvo afuera, con el silbato; Gramajo, adentro, como jugador. Después, ambos sectores compartieron un almuerzo.
La metáfora funciona porque todavía deja abierta la interpretación. Munisaga podría concentrarse en su proyecto municipal y buscar la continuidad de su gestión. Gramajo podría intentar recuperar la Intendencia de Chimbas o aspirar a otro lugar en la discusión provincial. También podrían encontrar intereses comunes sin necesidad de integrar una misma fórmula.
Lo que ocurra dependerá de decisiones políticas que todavía no están definidas. El fútbol no alcanza para anticiparlas, pero la sucesión de escenas sí permite formular preguntas sobre el vínculo entre ambos.
En un peronismo donde varios dirigentes juegan su propio partido, la revancha de este sábado dejó una imagen que trasciende el resultado deportivo: Munisaga como árbitro, Gramajo como jugador y, después, ambos sectores compartiendo la mesa.
La incógnita rumbo a 2027 es si esa mesa fue solamente el cierre de una jornada de fútbol o una nueva señal de una sociedad política entre dos referentes territoriales que podrían buscar puntos de encuentro en el próximo turno electoral.