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El Gobierno postergó hasta octubre el aumento de impuestos a la nafta
El Gobierno decidió aplazar hasta octubre la actualización de los impuestos sobre los combustibles que estaba prevista para septiembre.
POR REDACCIÓN
El Gobierno decidió postergar por un mes el aumento de los impuestos que se trasladan directamente al precio de la nafta y el gasoil. La actualización tributaria que debía aplicarse durante septiembre fue aplazada hasta octubre, por lo que los combustibles no incorporarán durante el próximo mes el impacto completo de los incrementos pendientes.
La decisión del Ejecutivo alcanza a todas las actualizaciones acumuladas durante los últimos dos años del impuesto a los combustibles. El objetivo es evitar que la suba de los gravámenes se refleje de manera inmediata en los precios que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
El Gobierno ya había utilizado en los últimos meses el mecanismo de postergar parte de las actualizaciones de estos impuestos. En julio, por ejemplo, había aplicado solamente una porción del incremento pendiente y había trasladado el resto hacia los meses siguientes.
Los impuestos sobre los combustibles tienen un impacto directo sobre el precio final de cada litro. Por eso, cada vez que se actualizan los montos tributarios, las petroleras deben incorporar ese costo en el valor de venta al público.
Con la nueva decisión, durante septiembre se evita el traslado completo de los aumentos impositivos pendientes. Sin embargo, el incremento no queda eliminado, sino que fue nuevamente postergado y se espera que comience a aplicarse desde octubre.
La medida llega en un contexto en el que el Gobierno busca moderar el impacto de los aumentos sobre los consumidores y mantener bajo control la evolución de los precios.
La actualización pendiente incluye tanto el impuesto sobre los combustibles líquidos como el impuesto al dióxido de carbono, dos componentes que forman parte del precio final de las naftas y el gasoil.
En los últimos meses, el Ejecutivo había aplicado aumentos parciales para evitar un impacto mayor en los surtidores. En julio, la actualización tributaria representó un incremento promedio cercano al 1% en los combustibles, con una suba de alrededor de $21 por litro para las naftas y de casi $19 para el gasoil por el impuesto general, según el esquema vigente en ese momento.
El precio final que pagan los consumidores, de todos modos, no depende exclusivamente de los impuestos. También intervienen los costos de las petroleras, el precio del petróleo, la cotización del dólar, la logística y las estrategias comerciales de cada empresa.
Por ese motivo, la postergación tributaria no significa necesariamente que los precios de los combustibles permanezcan congelados durante septiembre. Las petroleras pueden modificar sus valores por otros componentes del precio.
La principal consecuencia de la decisión oficial es que el incremento correspondiente a la actualización de los impuestos no se sumará de manera automática al precio de los combustibles desde el comienzo de septiembre.