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Ñoquis de remolacha: la receta fácil con color y sabor
Una alternativa diferente para renovar el clásico plato. Estos ñoquis combinan papa, remolacha y parmesano y tienen un llamativo color rosado. El secreto para que queden suaves y no pesados está en cómo trabajar la masa.
POR REDACCIÓN
Los ñoquis son un clásico de la mesa argentina cada 29, pero existen distintas formas de renovar esta tradicional preparación. Una de ellas son los ñoquis de remolacha, una opción casera que se destaca por su llamativo color rosado, su textura tierna y la posibilidad de acompañarlos con la salsa que más guste.
Además de transformar visualmente el plato, esta receta permite incorporar remolacha a la comida de una manera diferente. Pueden servirse con manteca y queso, crema, aceite de oliva o hierbas frescas.
Los ingredientes para preparar los ñoquis
La receta requiere 300 gramos de remolacha cocida, 500 gramos de papa, un huevo, 150 gramos de harina 0000 y 50 gramos de queso parmesano rallado. También se necesita sal, pimienta y nuez moscada a gusto.
La preparación completa demanda unos 40 minutos: aproximadamente 30 minutos para los distintos pasos y 10 minutos de cocción. Es una receta de dificultad fácil y se realiza mediante hervor.
Paso a paso
Primero hay que hervir las papas con cáscara hasta que estén tiernas. Una vez cocidas, se pelan mientras todavía están calientes y se realiza un puré liso.
Por otro lado, se procesa la remolacha cocida hasta obtener un puré. Si tiene demasiado líquido, es importante colocarla en un colador y presionar suavemente para eliminar el exceso de humedad.
Luego se mezclan el puré de papa y el de remolacha junto con el huevo, el queso parmesano, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
La harina debe incorporarse de a poco, mientras se mezcla hasta conseguir una masa suave. La cantidad puede variar ligeramente según la humedad de la remolacha, por lo que no es recomendable agregarla toda de una vez.
El secreto para que queden suaves
Una vez lista la masa, se divide en varias partes y se forman rollitos sobre una mesada enharinada. Después se cortan pequeños bocados que pueden pasarse por una ñoquera o un tenedor para conseguir las clásicas líneas.
El punto clave está en trabajar la masa lo mínimo indispensable. Cuando los ingredientes estén unidos y sea posible formar un bollo, hay que dejar de amasar. El exceso de trabajo y de harina puede hacer que los ñoquis queden duros.
Finalmente, se hierven en abundante agua con sal. Se incorporan en tandas y, cuando suben a la superficie, se dejan unos 30 segundos más antes de retirarlos con una espumadera.
Para servirlos, se pueden acompañar con manteca y parmesano, aceite de oliva y hierbas frescas o la salsa preferida.