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Pampa El Leoncito: el valor científico e histórico del barreal dañado
A casi dos semanas del grave daño del 8 de agosto, el geólogo Juan Ariza pidió valorar este patrimonio único y demandó que haya control.
A casi dos semanas del lamentable episodio ocurrido durante la noche del sábado 8 de agosto, en el que un conductor ingresó de forma desaprensiva con su camioneta a la Pampa El Leoncito, la indignación en la comunidad científica y civil de San Juan no cesa. Frente a una irresponsabilidad que dejó marcas profundas en el Barreal Blanco, DIARIO HUARE dialogó con el geólogo sanjuanino Juan Ariza. El especialista advirtió que para defender adecuadamente el lugar primero hay que entender su enorme valor geológico y arqueológico, dos dimensiones esenciales que suelen ignorarse y que hoy exigen una profunda toma de conciencia y respeto inmediato por parte de la sociedad.
Un laboratorio geológico de cientos de miles de años
El origen de este paisaje único se remonta a procesos físicos sumamente lentos y complejos. Ariza detalló que la pampa conforma un bolsón intermontano, rodeado por los cordones montañosos de la precordillera al este y de la cordillera frontal sanjuanina al oeste.
Este valle posee la particularidad de tener un drenaje endorreico, lo que significa que las aguas provenientes de las alturas no tienen salida hacia un río colector principal fuera de la cuenca. El agua se acumula en la zona central y, al evaporarse de forma paulatina, deposita sedimentos muy finos como limos y arcillas. Este lento proceso milenario es el que otorga el color claro característico y la planicie perfecta de este barreal.
Corredor de imperios prehispánicos y gesta patria
Más allá de su riqueza geofísica, el barreal resguarda una valiosa herencia histórica y cultural para la provincia. Esta gran llanura conserva evidencias de antiguos asentamientos de la comunidad huarpe y registros de la influencia ejercida por los incas en la región.
La Pampa del Leoncito integraba un estratégico corredor de sentido norte-sur que conectaba las actuales localidades de Iglesia, Calingasta y Uspallata, formando parte del gran sendero incaico que recorría Sudamérica.
Asimismo, el entorno sirvió de escenario para la gesta sanmartiniana: al norte se sitúa la quebrada del río de los Patos, ruta del cruce de los Andes, y por el sur también se registraron movimientos del ejército patriota.
El costo de herir un recurso natural no renovable
El incidente del sábado 8 de agosto expuso la extrema fragilidad del terreno. El médico sanjuanino Agustín Añó, de 46 años y radicado en Mendoza, ingresó con su Toyota Hilux y avanzó cerca de un kilómetro y medio hasta quedar enterrado unos veinticinco centímetros en el suelo saturado de agua, hundiéndose aún más en sus intentos de escape con una moto de enduro.
El paso de estos vehículos generó marcas profundas difíciles de revertir sobre un suelo de arcilla y limo extremadamente vulnerable.
Mientras la causa es investigada por el Juzgado de Paz de Calingasta ante el juez Andrés Troche, la camioneta sigue varada por el riesgo de succión, y un rescate terrestre o aéreo costaría millones, amenazando la preservación del barreal.
La necesidad imperiosa de educación y control activo
Este grave impacto generó profunda tristeza en el ámbito científico regional. Ariza reflexionó que estos ataques al patrimonio suelen nacer del total desconocimiento sobre su valor real y sobre los daños irreversibles que se pueden ocasionar de manera instantánea.
Para el geólogo, es indispensable trabajar de inmediato en una administración activa de estas áreas naturales protegidas. "Hace mucha falta educar a los visitantes, señalizar de forma adecuada los sectores vulnerables y establecer límites rigurosos para las actividades permitidas".
Solo mediante normas claras, control eficiente y un uso sustentable se podrá garantizar la supervivencia de este emblemático atractivo provincial de proyección internacional.