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Suecia, Finlandia y España lideran la eliminación masiva de presas en Europa
Durante 2025 se reconectaron más de 3.740 kilómetros de ríos en 21 países, permitiendo el regreso de especies amenazadas y mitigando riesgos climáticos.
Europa está liderando un esfuerzo histórico para devolver la vitalidad a sus ecosistemas de agua dulce mediante el desmantelamiento de infraestructuras obsoletas. Según el último informe de la coalición Dam Removal Europe, durante 2025 se alcanzó la cifra récord de 603 barreras eliminadas en 21 países del continente. Este hito representa un incremento del 11 % respecto al año anterior y es seis veces superior a los registros de 2020, evidenciando una aceleración sin precedentes en la restauración ambiental.
Gracias a estas acciones, se han logrado reconectar más de 3.740 kilómetros de cauces naturales, permitiendo que los ríos vuelvan a funcionar como corredores biológicos esenciales para la fauna y la flora.
La transformación ya muestra resultados. En el río Hiitolanjoki, en Finlandia, la demolición de tres centrales hidroeléctricas permitió que el agua recuperara su velocidad y disminuyera su temperatura, favoreciendo el regreso del salmón a zonas de desove que habían permanecido inaccesibles durante más de un siglo.
Estas intervenciones responden a una necesidad crítica. Una evaluación de la Comisión Europea advierte que el 42 % de las especies de peces de agua dulce del continente están amenazadas. La eliminación de obstáculos permite que especies migratorias, como el salmón del Atlántico y la anguila europea, recuperen rutas vitales para su supervivencia.
El movimiento cuenta con respaldo legal. El Reglamento de la UE sobre la restauración de la naturaleza, vigente desde 2024, establece objetivos vinculantes para restaurar al menos el 20 % de las zonas terrestres y marinas para 2030. Entre sus metas figura la recuperación de 25.000 kilómetros de ríos de caudal libre, incorporando por primera vez la conectividad fluvial al derecho comunitario.
El fin de la fragmentación fluvial
A pesar de estos avances, el desafío sigue siendo enorme. El proyecto de investigación AMBER estima que existen aproximadamente 1,2 millones de barreras —presas, azudes, compuertas y alcantarillas— que fragmentan los ríos europeos. Muchas fueron construidas hace décadas para la industria o la agricultura, pero hoy carecen de utilidad y representan riesgos de seguridad debido a su deterioro.
Científicos y organizaciones como WWF advierten que un río represado pierde capacidad de autorregulación. Al detenerse el flujo, aumenta la temperatura del agua y se degrada el hábitat. Además, los embalses acumulan materia orgánica que libera metano, un potente gas de efecto invernadero. Por ello, especialistas sostienen que resulta más seguro y rentable trabajar con la naturaleza que en su contra.
Países que lideran el cambio
En 2025, el compromiso nacional fue determinante para alcanzar el récord. Suecia encabezó la lista con 173 remociones, seguida de Finlandia con 143 y España con 109. También registraron avances Dinamarca, Alemania y Estonia, mientras que Ucrania, Grecia y países de los Balcanes desarrollaron iniciativas para liberar cauces.
En Francia, la eliminación de las presas de Vezins y La Roche-Qui-Boit en el río Sélune permitió recuperar 90 kilómetros de flujo libre. En el Reino Unido, el desmantelamiento de la presa de Bowston revitalizó el ecosistema del río Kent. Estas acciones benefician a peces, insectos, aves y mamíferos, además de restablecer la dinámica natural de sedimentos.
Restauración ante la crisis climática
La salud de los ríos es una pieza clave en la resiliencia frente a fenómenos extremos. La Agencia Europea de Medio Ambiente señala que 9 de cada 10 desastres naturales de la última década estuvieron vinculados al agua. Además, la pérdida del 80 % de los humedales europeos en el último milenio redujo la capacidad del territorio para actuar como una "esponja natural" frente a inundaciones y sequías.
Con la mirada puesta en el futuro, Finlandia planea eliminar la presa de Palokki, una obra que abriría el acceso a 1.523 kilómetros de río y se convertiría en el mayor proyecto apoyado por el Programa de Ríos Abiertos. Aunque requiere años de estudios y planificación, sus impulsores sostienen que los beneficios ambientales a largo plazo son indiscutibles.