Provinciales
Polémica: aseguran que Sarmiento “amaba” participar en orgías
Un medio porteño entrevistó a Federico Andahazi, quien escribió un libro sobre la vida privada de próceres argentinos. Asegura que quiso conquistar a muchas de sus alumnas.
POR REDACCIÓN
El escritor Federico Andahazi, en una entrevista con 24CON (diario digital del conurbano bonaerense), realizó declaraciones sobre el prócer sanjuanino que parece traerán polémica.
Según dijo tras la presentación de su libro que recoge información sobre la vida sexual de los próceres argentinos que Domingo Faustino Sarmiento era “fanático de las orgías” y que en sus primeros años como docente ya “marcaba la cancha” con algunas de sus alumnas.
El maestro de América, incluso reconoció que a veces le “soplaba” mal la información a sus compañeros para entretenerse con las reprimendas que luego recibían. Su capacidad en el estudio llevó a que sus padres le buscaran nuevos horizontes.
A pesar de sus aptitudes, le denegaron becas para estudiar en Córdoba, una vez, y en Buenos Aires, dos veces. Hasta que los sacudones de la política alejaron de San Juan a uno de sus tíos, Domingo de Oro.
Sarmiento se fue con él a San Luis, donde, con sólo 15 años, fundó una escuelita (mixta) para darles clases a seis alumnos, entre ellos, uno de 23 años y otro de 22, a quien tuvo que echar porque estaba más preocupado por ganarse los favores de una compañera de 13 que por aprender el alfabeto.
Un nuevo exilio lo llevó, junto a su padre, al pueblito andino de Pocuro, en Chile, donde retomó su vocación pedagógica. Tenía 19 años el maestro Sarmiento cuando dejó embarazada a la alumna María de Jesús “la Chepa” Avendaño, quien concurría a instruirse junto a seis hermanas mayores.
La hija de la Chepa y Sarmiento se llamó Ana Faustina y fue criada por sus hermanas Procesa, Francisca Paula, Bienvenida y Rosario y su madre Paula.
El entusiasmo por las mujeres fue una constante en su vida. A los 31 años, cuando ya había pedido la mano a tres de sus primas, se presentaba como consejero matrimonial, asesorando en cartas un pariente: “Cuando riñan, guárdese por Dios de insultarla. Mire que he visto cosas horribles. Si en la primera riña le dice usted `bruta´, en la segunda le dirá `infame´, y en la quinta, `puta´. Tenga usted cuidado con las riñas y tiemble usted no por su mujer, sino por la felicidad de toda su vida”.
Al parecer, cuando maduró, el “primer estudiante” se mostró predilecto por las orgías y bacanales. Incluso, hay quienes aseguran que cuando el Gobierno chileno lo mandó a Europa a investigar las nuevas técnicas pedagógicas, el prócer pasaba las orgías como gastos.
Esa faceta de Domingo Faustino Sarmiento fue develada por el escritor Federico Andahazi, quien habló con 24CON sobre la sexualidad de los antepasados y próceres argentinos. “Además de traer la educación, los gorriones y los eucaliptos, importó las orgías. Creo que su gran mérito, quizá justamente porque era escritor, fue que él hablaba sin eufemismos acerca de sus preferencias y ciertos aspectos de su intimidad. Es más, en un diario La Nación de la época que hallé en la hemeroteca hay un título con tipografía catástrofe que decía ‘Sorprenden a Sarmiento volviendo ebrio de una orgía’. Eso es extraordinario, imaginárselo cruzándose esa mañana con los escolares de guardapolvo blanco, mientras volvía en pedo de una orgía. Es fantástico conocer a ese Sarmiento tan diferente al del himno y de los retratos”, cuenta Andahazi.
“Era un maestro, como podemos ver, en un sentido amplio del término. Pero no sé si swinger es la palabra indicada (para describirlo), porque hasta donde puedo saber, él no se mostraba muy dispuesto a compartir a sus mujeres”, asegura Andahazi.