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A 13 meses de Unidos por el Agua, los huarpes siguen sin agua potable
Ya Umuk, referente de la comunidad huarpe Pinkanta en 25 de Mayo, denunció indiferencia estatal, racionamiento y evalúan realizar medidas para hacerse escuchar.
A un año y un mes de la histórica caravana solidaria "Unidos por el Agua" —la iniciativa ambiental y comunitaria organizada por GRUPO HUARPE junto a más de una veintena de ONGs, instituciones educativas, empresas y ciudadanos comprometidos con el ambiente y la justicia social—, las comunidades originarias del sureste del departamento 25 de Mayo continúan atravesando una crisis hídrica crítica y sin respuestas oficiales, según aseveraron.
En diálogo con DIARIO HUARPE, Ya Umuk, referente de la comunidad indígena huarpe Pinkanta, manifestó las durísimas condiciones de vida que padecen los habitantes que residen en el territorio que va desde El Encón hasta Las Trancas. La falta de acceso al agua potable, un derecho humano básico consagrado internacionalmente, continúa siendo un reclamo histórico negado durante décadas a pesar de las constantes y jamás cumplidas promesas políticas.
Racionamiento y desesperación en el territorio
"Esto ya llega a un límite que no se soporta. Acá estamos pensando si bañarte, lavar la ropa o hacer de comer, porque tenés que estar midiendo minuciosamente cada litro de agua que gastás", relató Ya Umuk con marcada indignación.
La escasez obliga a las familias a racionar al máximo los escasos litros que reciben cada dos o tres semanas mediante camiones cisterna municipales, o a recurrir a pozos precarios excavados en el lecho seco del río, desde donde solo emerge agua salada inapta para el consumo.
La crisis impacta tanto en la salud humana como en la economía de subsistencia ganadera de la zona. "Hay un muchacho que trae el agua y hace unos días se enojó con unos vecinos y los dejó sin agua, así que yo le estoy dando de beber a ellos y a las cabras con el agua de mis propios bebederos y tachos, quedándome de nuevo sin nada. Nos dejan en una situación lamentable e indignante", explicó la referente.
Promesas incumplidas
La solución estructural a este drama hídrico cuenta con un antecedente técnico de peso: el proyecto ejecutivo del acueducto Encón–Las Trancas fue elaborado y finalizado en el año 2016 por el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap).
La obra, registrada en Obras Sanitarias (OS) bajo los expedientes N° 405.716-2013 y N° 421.119-2014, buscaba abastecer con agua potable de calidad a más de 80 familias (alrededor de 500 personas) asentadas en toda esta zona del sureste sanjuanino. A pesar de que en aquel momento la financiación estaba disponible, los expedientes quedaron estancados y la obra jamás se inició.
El estancamiento político se constata en los antecedentes periodísticos de DIARIO HUARPE. Luego de la movilización del 4 de octubre de 2025 que entregó más de 8.000 litros de agua en el territorio, el gobernador Marcelo Orrego había declarado que la posibilidad del acueducto "está en evaluación". El 29 de octubre de 2025 los abogados de las comunidades presentaron un pedido formal ante la Defensora del Pueblo, Florencia Peñaloza, solicitando desarchivar el expediente N° 22.209/13, pedir informes técnicos al INA - CRAS y declarar la emergencia hídrica en la región de las Lagunas de Guanacache. Sin embargo, hasta el momento, no se han registrado respuestas concretas.
Medidas para hacerse escuchar
Ante la falta de respuestas institucionales, los habitantes denuncian desidia e indiferencia tanto del municipio de 25 de Mayo como del gobierno provincial, señalando tratos discriminatorios.
"Nos mandan a hacer pozos en el río cuando hace diez años que no corre agua, y lo poco que sale, es salado. Nos dicen 'ustedes son indios' y se burlan de la necesidad. No venimos a pedir una bolsa de fideos ni mercadería, venimos a exigir el derecho al agua", enfatizó Ya Umuk.
Ante este escenario, la comunidad huarpe Pinkanta y familias locales de las otras comunidades originarias asentadas en la zona (Salvador Talquenca y Clara Rosa Guakinchay), evalúan adoptar medidas de protesta drásticas en el corto plazo.
"Los viejos ya se murieron esperando el acueducto; mis dos padres murieron esperándolo y aún no sucede. Esto no es un favor, es un derecho y no podemos seguir viviendo así. Por eso nos vamos a juntar con las mujeres de las otras comunidades para hacer un corte de ruta para que se escuche nuestro reclamo y nos den una solución definitiva de una vez por todas", concluyó la referente huarpe.