Entre septiembre y noviembre, Brasil registró una tasa de desempleo de 5,2%, impulsada por la creación de puestos en la administración pública y servicios sociales, según datos del IBGE.
La profundización del ajuste estatal bajo la gestión de Javier Milei implicó la baja de más de 50.000 empleos públicos nacionales. El impacto golpeó organismos estratégicos y promete ahorros multimillonarios, mientras sindicatos y trabajadores alertan sobre consecuencias sociales.