Se trata de una especie muy común en patios argentinos. El problema no es el árbol en sí, sino la acumulación de sus frutos, que genera un entorno ideal para plagas.
Entre las plantas más elegidas por jardineros y aficionados está una enredadera que combina belleza y utilidad: produce flores exóticas y frutos comestibles, ideal para pérgolas, muros y balcones.