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Policiales > Inspección ocular en San Martín

Pedirán prisión efectiva y una pena alta para el menor que mató a Rafael Sillero

El hecho ocurrió en diciembre del 2016 y ya comenzó el juicio.

La jueza María Julia Camus encabezó la inspección ocular. Foto: Sergio Leiva / DIARIO HUARPE.

POR Ariel Patruceli SEGUIR
07 de julio de 2020

07 de julio de 2020

Por un homicidio agravado y por pedido de la fiscalía a cargo de la doctora Gladys Capdevila, se llevó a cabo en la mañana de este martes una inspección ocular con la anuencia de la jueza María Julia Camus, titular del Segundo Juzgado de Menores. Esta acción se dio en medio de un proceso de juicio contra un joven que al momento de haberse cometido el crimen tenía 17 años, hoy mayor de edad.

Pese a ser menor al momento de la comisión del homicidio, el joven ya era imputable y si en un principio la Justicia de Instrucción (a cargo del doctor Maximiliano Blejman del Cuarto Juzgado de Instrucción) ordenó la inspección ocular, “como jueza de juicio”, según dijo Camus, consideró pertinente realizar desde su juzgado otra inspección con la presencia de los testigos que ya declararon. Se trató de abogados defensores y fiscales con quienes se pudo rememorar los hechos acaecidos aquel sábado 6 de diciembre del año 2016.

En esa fecha fue cuando asesinaron brutalmente en su casa de avenida Sarmiento al 3167, en el departamento San Martín, a Rafael Sillero de 86 años. El hombre fue encontrado a eso de las 6 de la mañana por un obrero y su hijo cuando fueron a avisarle que iban a comenzar a trabajar en la finca que alquilaban.

Sillero fue encontrado tirado en el piso de su comedor sobre un charco de sangre. Habría recibido una brutal golpiza por quien hoy es el único imputado en la causa. El hombre tenía fracturado el cráneo y presentaba 7 heridas cortopunzantes en el cuerpo que le causaron la muerte.

El atacante sería nieto de un vecino de la casa contigua a la de Sillero, en la misma avenida Sarmiento (más conocida en el departamento San Martín como calle Larga) quien por alguna diferencia habría tomado la determinación de atacar y asesinar al anciano.

Según consta en la causa, al occiso no le robaron nada esa madrugada. Por lo tanto, no hubo móvil del crimen, sólo habría sido en un ataque de furia por diferencias con el anciano porque este habría señalado al presunto atacante, de que le robaba maderas de su finca y hacía trabajos de carpintería para vender.

Algunas personas del entorno del presunto asesino, tras ser visitados por la policía, habrían sido quienes lo delataron al por aquel entonces menor por el crimen.

Después de ser detenido F.R. y puesto a resguardo en un hogar de contención, según establece la ley que en términos generales se deben dictar medidas cautelares y si al cabo de un año no se inició el juicio debe quedar en libertad. Así ocurrió, R. está libre sobrellevando el juicio.

Con las pericias realizadas en el lugar oportunamente, la escena del crimen comenzó a ser reconstruida y aparecieron pruebas que vinculaban al acusado con el homicidio. Los peritos hallaron un cuchillo con el que le habrían dado los puntazos al anciano, el cual estaba frente a la casa del abuelo del imputado en el cauce de un canal. También hicieron el recorrido del asesino que los condujo en principio a la casa lindera a la del fallecido.

Pedido familiar

La familia de la víctima planteó que el caso no deje de tener la trascendencia que se merece y que el asesino sea condenado y pague por lo que hizo y por la brutalidad con que mató a su padre, comentó Miguel, uno de los cuatro hijos de Rafael Sillero.

Para la familia hubo más de una persona participando del asesinato, pero no se ha podido encontrar pruebas que justifiquen su hipótesis, por lo que sólo se apunta en el juicio al único imputado en la causa, el joven R.

Consultada la jueza Camus de por qué se hace una inspección ocular a más de tres años del hecho, dijo que ella quería ver en el lugar cómo se habían producido los hechos, más allá de que en los expedientes consta por escrito lo que ocurrió y se podrá determinar en caso de que se compruebe que este joven cometió el homicidio y qué pena le corresponde.

Al culminar el procedimiento encabezado por la jueza Camus y la fiscalía, uno de los hijos de la víctima pidió que se haga justicia y que el asesino de su padre vaya preso y si el joven es encontrado culpable, que la Justicia no lo deje libre por su condición de menor.

Cabe aclarar que la familia no puede constituirse como querellante en la causa porque el juicio se realiza bajo la disposición legal contra menores, tampoco pueden aportar pruebas y es la fiscalía la que lleva adelante toda producción de prueba en favor de la víctima.

La pena que podría caberle al imputado por el brutal crimen sería de prisión perpetua, pero por tratarse de un menor no se puede aplicar esa pena máxima, lo que no quita que la condena sea uno o unos años menos. En casos similares ocurridos en otras provincias ya se ha sentado jurisprudencia donde la Justicia pidió penas altas por crímenes cometidos por menores.

Esta inspección ocular es el último pedido de la fiscalía como medida de prueba y los alegatos serían en los primeros días del mes de agosto próximo. 

Hay situaciones que se deben analizar porque desde aquella fecha el imputado no ha vuelto a cometer delitos, está trabajando y su conducta no ha demostrado incompatibilidades con su vida anterior a la del crimen. Situación que no se explican los instructores de la causa, ni el por qué una persona así pudo tomar tremenda determinación y cometer el asesinato.

El juicio se lleva a cabo en el fuero de Flagrancia bajo estrictas medidas de seguridad por el Covid-19 y la sentencia podría darse a mediados o finales del mismo mes de agosto, según comentó una alta fuente judicial.

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