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Sí, hoy digo casi lo mismo   

(Compartir mis escritos, tiene el carácter de la historia que en “El libro de los abrazos” cuenta Galeano, en "La función del Arte/1", cuando el niño, ante la inmensidad del mar, dice: - ¡Ayúdame a mirar! - )

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
13 de abril de 2021

13 de abril de 2021

          … es Siglo electoral… ¿no?

            es, Siglo electoral…              

Si…….digo, casi, lo mismo porque…….no es lo mismo. Esto, lo inexplicable, lo inentendible, la amenaza del martirio es peor. La actitud de los que administran lo público (ellos dirían “los que gobiernan”) es similar, como lo mismo…….siempre, es “como lo mismo”, sean del partido que sean. No es por la Política, es por ese par no-contradictorio de su ambición y su ignorancia. Similar, y como lo mismo. Porque son “criaturas” del poder económico y de la necesidad de juntar los próximos votos…….siempre pueden haber próximos votos. Cuando se demoran en decir, algo…….aunque, siempre, sólo dicen “algo”, es porque no deciden otro envoltorio para lo mismo, o han extraviado las máscaras…….

Bueno, primero digo

Un texto no-obvio

Primero las Vidas…….porque, primero es la Vida.

y después lo demás, entre ese demás, “la economía.”

Pensé que esto es obvio, y que, por eso, yo no lo escribiría.

En un buen diccionario de una prestigiosa Editorial dice:

Obvio: 1) que se encuentra o pone ante los ojos; 2) muy claro o que no tiene dificultad

Pero por lo que leo, esos significados son incompletos. O la expresión de los significados está incompleta.

No voy a agregar conceptos, ni explicaciones. No debo. Habito en un territorio donde:

Primero es la Vida…….me significa, lo obvio.

Y después cuento:                                                                                       

Otra vez, un mensaje esquizofrénico

Yo había trabajado toda la noche, y en algunos intervalos, me alejaba de la máquina de escribir, en actitud de nada, mientras cambiaba la yerba del mate o mientras se calentaba el agua para echarla en el termo, hojeaba los dos diarios locales, que habían quedado sobre la mesada de la cocina. Y eso era “en actitud de nada”, porque lo que hacía era mirar lo que ya había leído por la mañana e intentaba, con la relectura, cambiarle el sentido a las explicaciones y a los anuncios que publicaban, para darme tranquilidad, seguramente. Concluí la columna que tendría que mandar al diario, para el otro día, y retomé un cuento que estaba escribiendo hacia un par de días. El Sol, aun no se hacía ver de cuerpo entero, la habitación donde escribo, leo y también estoy en situación de nada, tiene una ventana hacia el Este, el departamento está en un primer piso. Pero ya había puesto sus reflejos en la parte baja del Este. Ese amarillar se veía desde mi ventana…….ya se estaba haciendo el día. Había retirado el silloncito de la mesa, y había entrado en una ensoñación que se pobló inmediatamente con las imágenes, casi idénticas de los diarios que había mirado, como copiadas por uno de los diarios, del otro. En uno de ellos publicaban mi columna…….seguramente, el otro era el que copiaba, no tuve dudas. Y no fue eso lo que le dio fortaleza al estímulo de mi vigilia, que actuaba en mí ensoñación. Fue una preocupación, seguramente, empujada por la amenaza que cargamos todos…….todos, todos, de hace meses, muchos meses, por el martirio en que vivimos. Y casi…….como una habitualidad, en los diarios, en la televisión y en las radios, nos quedamos con la atención, que ya le pertenece a eso que esperamos, en lo que pueden decir “los expertos”, o sea los que trabajan en eso y en lo que dirán los que gobiernan, los que son ministros…….los que…….los que tienen que tener un discurso con sentido, ahora más que nunca.

En ambos diarios, que leí: el mismo rostro del gobernador, el mismo rostro de “la autoridad de la salud”, los mismos rostros del “cumplimiento social”, los mismos rostros de “la obligación de hablar”, los mismos rostros de “los carteles de la campaña”, los mismos gestos, fijos, del desconcierto y de la confusión, los mismos gestos, fijos, de lo repetido…….ilustrando, de cada uno y entre comillas, para expresar lo textual, de lo que dijeron: anuncios en la misma dirección, que es la de “decir”, pero con sentidos contrarios. Ambos discursantes, similares. En un sentido, el peligro del aumento de los contagios, contados…….con números publicados, que seguramente expresan menos de los que hay con la enfermedad encima, el pesar por tantas muertes, cuentan lo que intentaran para remediarlo…….consejitos de madrina…….un gestito…….nada. Y en el otro sentido, el anuncio de que no van a “restringir” nada-que es lo les exige el poder económico-…….y su muestrario sonriente, de que ellos son gerenciadores de la libertad. Si esos sentidos contrarios, para estos representantes “del poder”, tienen el mismo convencimiento administrativo, la misma emoción proteccionista, la misma definición de la verdad, entonces: la misma fuerza de la obligación, entonces: por una primaria ley de la Física, se anulan…….no habrán dicho nada……. Bueno, después de todo, es mejor así…….no.

Durante mi ensoñación, ensoñación porque estuve en ese intermedio que es tan agradable, claro: no este. Y en el que suelen gestarse los sueños, había situado esos rostros, esos discursos y seguramente mi preocupación, que sé que es colectiva, en el territorio de “La ciudad ausente”, una obra de Piglia, que terminaba de leer, y obviamente en lo que nunca olvidaré de García Márquez…….o que nunca olvidaremos, aún,  los que la hemos leído y también los que no: “Cien años de soledad”. De Piglia había tomado el “realismo mágico” de su relato, para asociarlo al del maestro, al del inventor. “Realismo mágico”, salido de su obra……. y desde entonces visualizado en la cotidianeidad de hombres y mujeres que caminamos las calles de pueblos, que estuvieron en dictaduras y en democráticas democracias…….antes del martirio. Aquel “Macondo” que amo en el libro de García Márquez, y que me entristece, cuando siento que sostiene mi cotidianeidad, porque en él están las calles que camino, las escuelas donde mis vecinos y mis amigos mandan a sus hijos, los hospitales de la salud pública “que me ampara”…….y la administración de lo público donde tenemos “la Propiedad Social”.

“Desperté” de mi descanso…….que no lo fue. Mandé mi columna al diario, me despedí “con un Fuerte Abrazo”…….casi como siempre, nunca por costumbre…….y menos, después de mi ensoñación.

Apagué la máquina y salí caminar las calles de la cercanía de mi casa, el Sol ya estaba de cuerpo entero por encima de los árboles de la cuadra……..esto que cuento pude ponerle parte de un título de un trabajo de Nietzsche: “…….Sobre la Verdad y la Mentira en sentido extramoral”

Y vuelvo, a señalar que están, sólo:

Usando la “razón del mercado”

Escucho, estos días, por la televisión, a invitados a-gentes de “la economía”, hablar en contra de la atención y protección de la salud, dando cifras, diarias, mensuales, anuales, de muertes en nuestro país y en el mundo, en la situación normal, eso es: sin pandemia. Y comparan cuantitativamente. Intentan poner esas cifras, frente al número de muertes por la enfermedad de la pandemia, y levantan la voz y multiplican los gestos con las manos y con el rostro, cuando expresan la frase, “y en aquellas muertes la gente no estuvo ni está en cuarentena”, “la gente no está encerrada en su casa”. A la comparación que usan, intentan sostenerla en una falacia, la argumentación que usan es un palabrerío vacío. Aquellas muertes, diarias, semanales, anuales de las situaciones normales, tienen causas individuales, causas que se hacen singulares. Y las muertes por la enfermedad de la pandemia tienen, primitivamente, una causa común.

Si me detengo a pensar, un instante, digo: la muerte que es singular, cuando no hay pandemia tiene, primitivamente, tiene una causa particular, y durante la pandemia, tiene, primitivamente, una causa común.

Si los individuos, en épocas de no-pandemia, se quedan en sus casas encerrados, no los hace prevenidos de que mueran por un infarto o un cáncer o que se caigan en el baño y se golpeen la cabeza. En esta época de pandemia, la recomendación de quedarse en casa, de no tener contactos cercanos con otros, si previene. Y previene porque la causa, primitiva, es una causa común.

La causa, primitiva, es una causa común.

Estos personajes de la televisión, cuando hablan, usan la llamada “razón del mercado”. Y la Razón es sólo humana, es con la única que se puede argumentar “razonablemente”.

Y es común escuchar, esa comparación, porque con esa “razón” que los inviste sólo les es posible tener movimiento en eso que llaman y que ponderan, “sentido común”, que es una idiotez dictada por algún artificio oculto del poder.

Y para no sentirme confundido, releo tramos de aquella:

 Carta abierta a la grotesca ultraderecha autóctona

La pandemia, al costado del horror de las muertes, nos puso de frente a dos miserias que nunca estuvieron muy ocultas, una que nos provoca dolor e indignación, que son las villas donde el capitalismo acumula a los más excluidos, residuos de su funcionamiento, y otra que soportamos en nuestra cotidianeidad, con desconfianza porque no ignoramos su poder de confusión y daño, esta miseria es la ultraderecha, que ahora salió a proclamar su discurso contra la protección de la salud frente al martirio de tanto desconcierto y tanta muerte. No carecemos de testimonios de su carácter, fueron partido político y fueron gobierno, y así destruyeron la salud pública, la educación pública y la tranquilidad en lo público. Para estos no hay “Propiedad Social”, esa propiedad que no se privatiza, que nosotros si conocemos. Nosotros somos los otros de ellos .………………………………………………………………….

Ahora la ultraderecha, salió a proclamarse en contra del cuidado de la población en cuarentena, en contra de los hombres y mujeres que se protegen del virus de la pandemia. No ignoran los contagios ni las muertes. Acusan al Presidente de la Nación y a los Médicos expertos que lo asesoran. Unos son buscadores de rendijas absurdas para hacer política partidaria. Y otros, con su miseria en hilachas sólo vociferan y firman solicitadas moviéndose detrás del que lleva el cencerro. Así se moviliza la ultraderecha. Así hay invasiones y muertes en América Latina, en medio Oriente. Son los dueños de las industrias de las armas, de las vacunas, y de las vidas en los países más pobres del planeta. Los “representantes” locales, la ultraderecha autóctona, sin tener menos alcance en su pulsión a la perversidad, son más grotescos …………………………………………………………………………. Son grotescos y obvios. Firman en contra del aislamiento como si el fundamento de este fuese un antojo del Presidente y de sus asesores Médicos, o estuviese escrito en la doctrina peronista…………………………………………………………………….

La grotesca ultraderecha autóctona habla de defender la “democracia” y decirle “no al comunismo”. Son una vieja caricatura de alguna viejísima historieta……………..

Y, por vuestro (falso) temor por la democracia, tengan en cuenta que: La democracia no se agota, no se vacía de significado.

Si pensamos que: se agota, se vacía de significado, es que la democracia no está construida. Construida, es: “el pueblo es soberano”, “cada individuo es soberano”, esto es: cada individuo está formado (como mínimo para pensar lo público como Propiedad Social), tiene ejercicio de reflexión. Es Sujeto Social, y se sabe Sujeto-haciéndose Sujeto.

La democracia no se agota. No se vuelve atrás en la salubridad del Sistema de Convivencia.

Así es que, búsquense otra amenaza

Tengamos en cuenta, que:

“La Palabra está asociada al pensamiento”. A decir de Hegel

“Lo que más requiere pensarse en este tiempo problemático, es que no pensamos todavía” - Martin Heidegger

Y como un epilogo breve:

Angustia... en cuarentena”

Un concepto, propio, de la Angustia, en mi Filosofía, dice (hago un resumen):

La Existencia es la reflexión de la Conciencia, que es la conciencia de lo Infinito y lo Finito en el Hombre (uso el vocablo “Hombre” como una generalización, ya que “Sujeto” e “Individuo”, también ponen en masculino la referencia). Pensamiento y Vida Humana.

La Existencia es la conciencia de la contradicción de ese par, el dolor de su oposición en su permanencia...

La contradicción primordial, es: Infinito (Pensamiento)-Finito (Vida Humana).

Esto es la dialéctica de la vida humana, la Existencia es la dialéctica de lo Infinito – Finito.

ANGUSTIA: El temor profundo del Hombre, sentido como ANGUSTIA (temor o pánico, es fácil confundir el estado, yo pienso (en principio) que lo primitivo es la angustia) se funda o se debe a la simultaneidad en él de la Infinitud y de la Finitud.

La Infinitud es el pensamiento, que da cuenta en el proceso de humanización que es Infinito. En el Sujeto siempre haciéndose-Sujeto.

Y la Finitud es la finitud del humano, la finitud de la vida humana (la vida: ese saber que queda sin saber)

O sea:

Lo Infinito (el pensamiento) reside en lo Finito (la vida humana). Ese par contradictorio, dialéctico, siempre dialéctico. Del plano de la existencia.

La angustia se siente como un miedo sin un objeto que el Sujeto pueda definir, que el Sujeto pueda nombrar y que “se puede” provocar por cualquier cambio de situación en el contexto del Sujeto.

Es un miedo a nada, es un miedo a ese “vació perfecto”, a esa “ausencia de determinación y contenido”, y esa Nada está entre lo Infinito y lo Finito, es el vació entre lo Infinito y lo Finito

Nietzsche, dice que el arte del disimulo alcanza su punto culminante en el hombre. El hombre es un simulador, disimula, diariamente la muerte.

Ahora escucho insistir, a quienes se oponen al Gobierno actual, algunos con intereses en el mercado, algunos con intereses políticos, unos cuantos periodistas-de la misma agencia que los anteriores- que la “larga cuarentena”, que “mucho tiempo en la casa” ……. y asimilan “mucho tiempo en la casa” con “mucho tiempo en el encierro”, le provoca “angustia” a la gente.

La casa donde uno vive, es el objeto primitivo del marco de seguridad que construimos para habitar. Después: el vecindario, donde compramos, donde nos entretenemos, donde acudimos a darle satisfacción a las necesidades de la salud, los lugares que determinamos para el desarrollo de nuestra cotidianeidad.

Estar en la casa donde vivimos, con una o más personas que queremos no nos provoca angustia. Estar todo el tiempo en la casa por una razón imperante, no es similar a “estar encerrado”.

El aislamiento físico impuesto por un castigo no es lo mismo que el aislamiento físico, necesario e indispensable, para procurar, racionalmente, preservar la salud.

A los individuos lo que nos provoca Angustia, en esta situación, es la proximidad a una amenaza cierta, azarosa en sus consecuencias graves sobre la salud. Y con esas consecuencias mostradas en una multiplicidad de imágenes y locuciones repetidas en la televisión, en los diarios, en las redes sociales. Que no, nos permiten la simulación en la que sostenemos nuestra cotidianeidad.

En mi concepto de la Angustia, la situación de amenaza de la pandemia dificulta, “la fuga” del par contradictorio Finito-Infinito.

Los individuos estamos puestos frente al par contradictorio, Finito-Infinito.

Y……entonces:

¡la mierda …….

…….de la Sociabilidad que hacemos!

…….de la ambición y la ignorancia que invade a la Política!

……………………………………………….

…….desde hace más de un año con una amenaza de lo inexplicable, de lo inentendible…….y con las misma dudas y vacilaciones en los que administran lo público!

……………………………………………………………

¡la mierda…….desde hace más de un año…….!

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