Expertos explican que el desagrado por estas fechas puede estar ligado a experiencias familiares, recuerdos dolorosos o expectativas sociales que generan estrés y tristeza.
Renunciar a decorar el árbol en las fiestas no siempre refleja indiferencia; puede responder a emociones complejas, pérdidas o la presión social que generan las tradiciones navideñas.