La medida afecta al 22% de trabajadores en blanco con salarios elevados, que dejarán de recibir asignaciones familiares desde octubre tras el ajuste salarial.
La caída fue explicada por lo ocurrido en el sector público, aunque en el privado se observa un estancamiento en el proceso de mejora. Los ingresos de los informales siguieron sin recuperar lo perdido en la era Milei.