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“Doña Coca” volverá a sonreír después del terremoto: mujeres sanjuaninas le construirán su casa

La obra es la práctica final de una capacitación de construcción con placas de hierro y telgopor. 

Con tapabocas y alcohol en mano, Coca y su hija América salen a veces a ver cómo avanza la construcción de su nueva vivienda. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

POR Eliana Ruiz
27 de abril de 2021

27 de abril de 2021

El 18 de enero del 2021 cuando ocurrió el terremoto en San Juan, “Doña Coca” estaba acostándose a dormir, hasta que el suelo comenzó a moverse. Se quedó quietita sentada en su cama abrazada a su hija América hasta que todo pasó. Ambas rogaron que no pasara nada, pero su casa de paredes de adobe y techo de caña se agrietó. Con la lluvia, las grietas en las paredes de los dormitorios y el comedor se abrieron y a los días cayeron. Fue así que la madre de 84 años, su hija de 58, otra de las hijas y dos nietos que viven en la casa quedaron todos durmiendo repartidos entre una piecita y una sala de estar. Ahora, Doña Coca volverá a sonreír ya que un grupo de mujeres sanjuaninas le está realizando una pequeña casa delante de la de adobe en la que vive actualmente.

Doña Coca se llama Fátima Muhana, pero en Pocito todos la conocen por su apodo. Es coqueta, tiene un chaleco rosado que combina con sus uñas pintadas de color fucsia. Habla lento y despacio, su hija dice que a veces se pierde un poco, pero se acuerda de lo importante. Entre esos recuerdos hay uno que siempre cuenta.

“Yo levanté este casa junto a mi esposo Emiterio, la hicimos entre los dos”. No sabe hace cuánto tiempo fue, aunque su hija América dice que ya pasaron más de 60 años.

Doña Coca tendrá una nueva casa después de que se le cayera parte de la suya por el terremoto. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

En un abrir y cerrar de ojos, parte de ese hogar se desplomó. “Se nos partió el comedor y las piezas posteriores. La lluvia partió más las paredes y las tiró. Fue en una mañana en la que vinieron a bajar una pared del comedor que estaba por vencerse y ahí se vencieron las de los costados. Fue un estruendo muy feo, salimos rápido porque nos dio miedo, pero gracias a Dios fue solo un susto”, recuerda América. Ella es quien está siempre con su mamá ya que vive en la casa.

Después de esa situación comenzaron a golpear varias puertas para tratar de conseguir ayuda para reconstruir el hogar. Así llegaron hasta Desarrollo Humano y desde la Dirección de Cooperativas se la brindaron. Es que justo un grupo de mujeres sanjuaninas estaba terminando una capacitación sobre construcción en hierro y telgopor y estaba por realizar la práctica. En un principio, la práctica iba a ser la creación de un merendero, pero finalmente determinaron que sea un pequeño hogar para Coca.

Cuando les contaron a Coca y a su hija América los materiales con los que iban a realizar la casa, no lo podían creer. Incluso admiten que hasta desconfiaron un poco, pero cuando fueron viendo el avance se quedaron sorprendidas y cambiaron de opinión. “Nos explicaron bien todo y eso nos puso muy contentas”, dice América.

Hace casi un mes empezaron con la construcción  a la que asisten las mujeres por grupos debido al coronavirus. Coca ya las conoce a todas y hasta se sacó fotos con ellas. No obstante, trata de no salir mucho por la pandemia. Cada vez que sale de la parte de la casa que le quedó lo hace junto a su hija que siempre lleva una botellita de alcohol en la mano. En cada momento se higieniza sus manos y las de su madre. También, lo rocía en la ropa y en todos los lugares con los que van teniendo contacto.

Las integrantes de la cooperativa Malvinas Argentinas aprendieron sobre construcción con hierro y placas de telgopor. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

“Estamos felices por la pieza que le están haciendo, va a tener una cocina y todo y lo importante es que ella va a estar segura”, comenta América.  

Un curso para empoderar mujeres

Dora Sánchez es la presidenta de la cooperativa Malvinas Argentinas. Ahí, la mayor parte de sus integrantes son mujeres ya que sólo hay cuatro hombres. El grupo se dedica desde hace 12 años al servicio y mantenimiento de espacios verdes y a la pintura, aunque algunas de las participantes hace algunos años aprendieron sobre albañilería. Hace unos meses les surgió la posibilidad de hacer la capacitación en construcción con placas de hierro y telgopor y no lo dudaron.

Ahora, la construcción de la casa de Doña Coca consiste en la práctica final de ese curso que realizaron. Se dividen en turnos para ir a la casa de Pocito ya que, debido a la pandemia, buscan evitar aglomeraciones. Es así que cada día van distintas mujeres que se capacitaron en esta novedosa forma de construcción.

Para evitar aglomeraciones, las mujeres se dividen en grupos para asistir a la práctica final del curso. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Llegó un momento en el que todos realizaron un descanso en la obra. Es viernes así que llevaron un termo de al menos cinco litros lleno de café y una bolsa repleta de semitas. Se acercaron a desayunar y Dora se alejó para charlar unos minutos con este medio y contar que está feliz de haberse sumado a esta iniciativa, principalmente, porque les abre mayores posibilidades de trabajo.

“Esto nos da mayores posibilidades, deberían animarse todas a hacer el curso porque es un trabajo liviano, las placas se pueden levantar entre dos personas”, dice.

La mujer cuenta que fueron muchas las veces en las que sanjuaninos se sorprendieron de su trabajo en la construcción. Incluso, creyeron que no podía realizar esa tarea, pero ella con orgullo asegura que sí se puede e invita a otras mujeres a que se sumen.

En la cooperativa hay algunos hombres, pero la mayoría son mujeres. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

De qué se trata la construcción con placas de hierro y telgopor

Uno de los profesores que brindó la capacitación, el arquitecto Juan Lirio, explicó en diálogo con DIARIO HUARPE las características de las construcciones con placas de hierro y telgopor y las ventajas que tiene que van desde lo económico hasta la rapidez.

“Todo el mundo lo ve muy por encima y cree que es una casa de telgopor y, en realidad, el telgopor es la aislación térmica. La estructura en sí está conformada por mallas de acero en ambas caras que van electrosoldadas entre ellas. Sobre esa malla se le coloca un micro hormigón de tres centímetros de cada lado”, comentó.

Lirio la definió como una casa de hormigón armado, monolítica, antisísmica, con aislación térmica de telgopor que actualmente está aprobada por el Inpres y la Dirección de Planeamiento.

Hace un mes comenzaron con la obra. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

El especialista aseguró que dura lo mismo que una casa tradicional debido a que está protegida exteriormente por el micro hormigón. La diferencia que existe con la construcción tradicional es que, en ese caso, el hierro está concentrado en las columnas y en las vigas. Mientras que, en este tipo de construcción, el hierro está distribuido en todas las paredes.

Con respecto a las variaciones de costo entre una tradicional y una de este tipo, aseguró que sale alrededor de un 30% menos ya que “se abarata bastante la mano de obra porque no se necesitan materiales para encofrar y no se utiliza madera”.

Juan Lirio se encargó de brindar la capacitación. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Entre los beneficios de este tipo de construcción también se encuentra la rapidez con la que se puede realizar. Es que, según Lirio, una casa tradicional estilo IPV de unos 70 metros cuadrados, demora unos 60 días si se hace con ese sistema de placas. En caso de optar por la forma tradicional, demora unas tres veces más.

“Es rápida de construir porque es como si vinieran las paredes y las columnas listas. Además, son materiales muy livianos”, cerró Lirio.

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