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Educación en cuarentena y los hábitos pre-educativos

José María Randle

POR José María Randle SEGUIR
19 de octubre de 2020

19 de octubre de 2020

Los hábitos pre-educativos son aquellos hábitos necesarios que los niños tengan antes de ingresar a la educación formal, y que sólo pueden adquirirse en el ámbito familiar,  especialmente en la primera infancia, puesto que es éste el centro primario de pertenencia que condicionarán en gran medida el desarrollo cognitivo, emocional, social, físico y espiritual ulterior. Si bien el cierre de las escuelas y la educación a distancia trajeron aparejados innumerables desafíos y complicaciones, se nos presenta una nueva oportunidad para que los niños desarrollen estos hábitos. Estos hábitos a los que me refiero son la gestión del silencio, del tiempo de la espera y de la palabra.

Gestión del silencio

Sólo en el silencio se puede recomponer la historia personal, descubrir los proyectos de Dios, sólo en el silencio se puede meditar y examinar la bondad y/o maldad de las acciones, sólo en el silencio se puede encontrar el sentido a la propia vida. Es el silencio el que permitirá escuchar, interior y exteriormente, la verdad enseñada y la verdad testimoniada. Es aquí, como medio, o como vehículo, que se puede comprehender la verdad predicada y aceptada.

Esto exigirá a los educadores (tanto padres como profesores), ser contemplativos, que cultiven la vida interior, para vivir y hacer vivir en la casa y en la escuela, y exigirá a los hijos o alumnos el ejercicio consciente de acciones positivas en pos del silencio. Acostumbrarse a realizar pequeños espacios de tiempo a lo largo del día para hacer silencio, aplicando quizá los sentidos del oído o la vista a algún sonido o paisaje, pero haciéndolo de modo consciente y voluntario.  

Gestión del tiempo

El tiempo que pasa no se recupera y lo que no es eternidad recuperada es tiempo perdido. Debemos esforzarnos por darle el sentido que el tiempo merece. Hacer una cosa a la vez, evitando distractores. Gestionar lo importante primero y lo secundario después. Acentuar el contacto con la naturaleza, puesto que ella tiene sus tiempos, y nosotros aprendemos a respetarlos y a esperar junto a ella. Alejar las miradas de las nuevas tecnologías usándolas conscientemente, poniendo horarios para su uso y horarios para favorecer el ocio contemplativo. 

 

Gestión de la espera

La capacidad de espera es una característica del dominio personal y exige la templanza y la fortaleza. Pero como hábito pre-educativo podría servir simplemente el posponer gratificaciones. Tarea ardua encontramos los padres cuando tenemos que decirle que “no” a alguno de nuestros hijos. Quizá sentimos que los estamos frustrando, pero lo que estamos logrando es que entienda que deberá posponer gratificaciones, aunque sean lícitas, en función de su dominio personal. Según Walter Mischel y su estudio en Stanford, los niños que posponen gratificaciones tienen el doble de probabilidades de rendir mejor en la escuela, tiene menos propensión a conductas adictivas y/o delictivas, y consiguen relaciones familiares más estables.

Ayudemos a nuestros hijos y alumnos a que sean capaces de renunciar unos minutos a aquellas acciones que producen placer y que dediquen un tiempo equivalente a las cosas arduas, las actividades que hacen transpirar la camiseta. 

Gestión de la Palabra

La palabra es hoy mancillada en sus formas y en sus significados. Es manoseada vulgar e impúdicamente. Tendremos que custodiar la palabra que resguarda la intimidad personal. No contar nuestras intimidades a cualquier persona, ni comentarlas en redes sociales como si nada pasara. La palabra también es reflejo de mi intimidad. No la descuidemos. Además, desde la palabra se puede crecer en abstracción y profundidad de pensamiento.

¿Y ahora qué?

El mundo imprime en las personas un cierto modo de ser, sobre todo en aquellos que no poseen interioridad ni trascendencia. Nos empuja a vivir, de modo inconsciente en una “cultura” superficial, líquida, individualista y masificada, y hace que no eduquemos a nuestros hijos y alumnos en estos hábitos pre-educativos, de los que muchas veces también carecemos.

En estos tiempos, donde la mayoría de las aulas permanecen cerradas, las familias tienen más protagonismo que nunca en la educación de sus hijos, y debemos estar a la altura del desafío. Una iniciativa que busca desarrollar una red de madres y padres comprometidos a lo largo y ancho del país, es el Encuentro Nacional de Familias por la Educación. Se trata de un encuentro online entre familias y la comunidad educativa de Argentina que se realizará la semana del 26 de octubre. Es una oportunidad para identificar los principales problemas educativos y proponer posibles soluciones desde nuestro lugar.

 

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